martes, 28 de diciembre de 2010

No es una inocentada

Escribo porque lo necesito, aunque en realidad no tengo ganas. Tengo la mente vacía, no puedo pensar en nada, me duelen los ojos. Ha muerto mi padre.

La Nochebuena pintaba bien: iba a ir a cenar con la familia de mis jefes. Me puse el vestido que me había comprado con A para Fin de Año (total, nadie iba a saber que repetiría) me maquillé con los potingues que B se ha traído para las Navidades y canté desgañitada las antiguas canciones de Seguridad Social. La cena de mis jefes parecía de revista, hasta la casa se veía más grande. Vinieron hermanos y sobrinos y nos juntamos 25 personas. Cuando nos íbamos a sentar, comentaron como anecdótico que fuéramos 25, que era el número perfecto para Navidad. La cena transcurrió muy amena y divertida: los niños más mayores tenían 7 años y sus razonamientos ingenuos salpicaban nuestras graciosas conversaciones de adultos todas centradas en monólogos y chistes. Cuando íbamos a empezar el segundo plato, Miguel me traía mi móvil sonando. No conocía el número, pero pensaba que sería alguien conocido para felicitar. Era mi hermano: iban para el hospital, mi padre había muerto tras sufrir un infarto mientras conducía y atropellado mortalmente con el coche a dos chicos borrachos que cruzaban en ese momento. El sorbo de vino blanco que hace unos minutos alababa me estaba abrasando la garganta, me entró un frío que me recorrió toda la columna vertebral y mi cara era un poema...

Ya no recuerdo nada más, sólo que pasé Nochebuena en el tanatorio, que tuvimos que encontrarnos en el hospital con las familias de los chicos fallecidos, que tuvieron que separarnos porque nos gritaban insultos... ha sido todo horrible. Es que hasta para morirse lió el follón, en Nochebuena, matando a dos chicos, el coche que se acababan de comprar (no tenía ni idea) ha quedado para hacer chapas de cerveza y encima, aguantar las tensiones y miradas asesinas entre mi madre y la actual mujer de mi padre, mi madre sin parar de criticar, el frío que pasamos esa noche, tener que decidir todo sobre el funeral, además de hacer cuentas porque (qué raro) no pagaba el seguro de vida y de un momento para otro tuvimos que reunir dinero (la viuda dice que no tiene dinero, que estaban pagando el coche nuevo y que acababan de comprarse una pantalla plana para Reyes y se han "regalado" un viaje a Jamaica para el próximo San Valentín) Todo me daba vueltas, mi madre quejándose de que ella no tenía dinero y menos para perderlo en enterrarlo, mi hermano diciendo que él tampoco tiene... mira, un asco todo. Sólo tenía ganas de salir corriendo y olvidarme de todo.

Antes del 24 quedé con mi ex, ya os lo contaré en cuanto pueda, ahora sólo quería deciros que estoy agotada, cansada psicológicamente, cabreada porque hace años que ellos (mis padres y mi hermano) no sólo no hacen más fácil mi vida, sino que han dejado claro que yo formaba parte de la familia sólo para cuando están metidos en problemas. Cuando tengo mi vida encauzada vienen como un ciclón destrozándolo todo y marchándose como si nada. Así se ha quedado mi vida: devastada. 

domingo, 19 de diciembre de 2010

Las películas favoritas

Me he dedicado a ordenar la casa. Pasándome tantas horas fuera no es que la desordene, pero se nota la carencia de organización, o el puntito que hace que el piso funcione correctamente. Hoy me he levantado buscando un café como loca y como ya no estoy acostumbrada a tomarlo, es como si me hubieran dado cuerda, lo he organizado todo en media hora. 

Cuando estaba en la empresa me bebía como tres cafés al día por lo menos y de máquina, que hay que echarles como 3 ó 4 azucarillos para notarle algún dulzor. Desde que trabajo con los niños, me tomo un Cola Cao y es como volver a la infancia pero mejor, porque si volviera a cuando era pequeña, no desayunaría con unos niños tan divertidos. A veces les sorprendo por las mañanas haciendo caras en un plato con frutas y ¡se lo comen todo! Intentamos hacerlo también con las acelgas para que las aceptaran, pero no coló. Los niños son tan listos que como pienses que vas a engañarlos, te sorprenden ellos a ti... 

El estar poco tiempo en casa por el trabajo, me viene bien para disfrutar de los fines de semana en el piso sin necesidad de que haya alguien conmigo. Cuando me mudé tenía miedo algunas noches, no conseguía dormirme y acababa viendo el canal en el que se atreven a venderte desde una alfombrilla que limpia hasta un alargapenes. Lo cierto es que es entretenido, pero al contrario de entrarme sueño, acababa con los ojos como platos. Sueño me entraba en Suiza, cuando fui a visitar a A

La verdad es que hay muchas cosas de ese viaje que no recuerdo no sé porqué. Ni iba borracha ni nada, pero si no tuviera fotos, hasta yo dudaría que estuve allí. Recuerdo que todo estaba ordenadísimo por la calle, impecablemente limpio, con gente muy alta y silenciosa.  Y las fondues de queso que nos comimos! eso sí que estaba rico, aunque desayunar era ya todo un festín, me traje un bolso en el avión ¡lleno de tabletas! 
A vivía en una residencia, por lo que para sentirme más espaciosa, decidí quedarme en un hotelito al final de la calle donde ella vivía. No entendía nada, la pronunciación me suena a masticar nueces con cáscara, pero para eso estaba A y su don de idiomas. Se echó un novio germano suizo guapo no, guapísimo tampoco, lo siguiente. Le pregunté un montón de veces si había hecho de modelo para algún perfume y aunque me lo negó, yo no lo tengo tan claro. Hacían una gran pareja y A estaba siempre exultante, pero ella dice que es todo: fue la época, el momento, el país en el que se sentía tan bien acogida. 
Nos pasábamos el día de excursión y como anochecía tan pronto, tenía la sensación de que me apagaban la luz para dormir. Descansaba como una reina, la cama era gigante y más calentita que la mía, que tiene doble edredón del Ikea. Pensándolo bien, creo que voy a dejarme de estufas y arrastraré mi edredón hasta el sofá. Hoy tengo muchas ganas de ver Matilda. Es una de las pelis favoritas que A y yo tenemos en común. B y C prefieren La vida es bella, pero es que yo, con tan sólo escuchar la canción, me deprimo... Creo que estoy mezclando pensamientos, no estoy concentrada, tendré que olvidarme de los cafés y quedarme con el Cola Cao

sábado, 18 de diciembre de 2010

Los cotillas

- No vayas a llorar más, ¿vale?
- Marina, no he echado ni una lágrima, pero no sé hasta que punto es mejor o peor: tengo una ansiedad y un pellizco...
- A, es que esa tía es una ¡zorra! yo también me levanté cabreada
- Yo encima de dormir mal, me he despertado hecha un ovillo. Estuve soñando que unos ratones me mordían los dedos de los pies y yo los agitaba para se soltaran, pero se quedaban colgando de los dientecitos. ¡Dios, qué desagradable, qué mal lo he pasado! Para colmo, me he puesto a buscar por internet el significado de soñar con ratones y no me ha dicho ni una cosa buena. 
- Qué le importará a ella, es que cada vez que me acuerdo...
- Es que me siento impotente, ¿cómo es posible que cotilleara, nos preguntara a saco y nosotras contáramos todo como gilipollas sin largarnos y dejarla con la palabra en la boca... Cómo no fui capaz de cortar la conversación... Yo no me quejo a nadie de mis cosas, mis problemas son míos, no le pido nada a nadie, me apaño con el poco dinero que tengo, ¿qué más le dará a nadie?
- No sólo nos preguntó todo lo que le dio la gana sino que ella no soltó prenda de lo suyo y encima se permitió el lujo de criticarnos
- Me siento más mal... tengo pena por dentro, no puedo llorar, pero tengo muchas ganas

Con A se pasó diez pueblos. A ver. La noche se torció desde el minuto 5 más o menos. Habíamos dicho de salir las niñas: A, C, D y yo (B está fuera trabajando) Super A se quedaba en casa y tal, pero D se presentó con su marido y con una pareja de amigos de ellos que no sólo no conocíamos sino que dirigían el cotarro. Nosotras queríamos ir a una tasquita que han abierto hace poco, es muy barata y se come bien, en cuanto el mandón (el de la pareja amiga de D y marido) nos escuchó, dijo: "ese sitio es una porquería, yo fui una vez y el camarero servía fatal, así que no pienso ir más. El mesón de la plaza sí que es un buen sitio para ir."

Nosotras, que somos tontas, no supimos contestar nada y a pesar de que llevábamos ajustadas las cuentas para cenar baratito, acabamos yendo a un mesón tradicional en el que te cobran casi por respirar. A y yo ya íbamos puteadas, pero lo bueno llega ahora. En cuanto entramos en el mesón se nos cambió la cara: nos encontramos a una mujer que coincidía con nosotras en el gimnasio cuando íbamos a la facultad. Ella siempre estaba enredando con A porque decía que le gustaba para su hijo, siempre queriendo vendernos al hijo (y ya ves tú, descubrimos hace unas semanas cómo era gracias a Facebook y tiene una cara de antiguo que no puede con ella) El caso es que cuando A empezó a sufrir de hipertensión y ansiedad por culpa del acoso de su trabajo, se la encontró y le dijo(A en ningún momento comentó que estaba sufriendo mobbing) que había que aguantar en los trabajos aunque se pusiera mala, que el tema laboral no estaba nada bien como para que andara con exquisiteces. (!¡)

En cuanto la vimos supimos que iba a soltar de las suyas. Así fue. La cogió por un brazo y empezó a disparar preguntas en plan: 
"¿cómo estás? ¿estás trabajando? ¿no estás trabajando? qué barbaridad! no puedes estar sin trabajo, que lo vas a perder, tienes que aguantar, ¿entonces ahora estás sin hacer nada? que el trabajo está muy mal, eh? no puedes dejar el trabajo así como así... ¿y de qué vives? ¿pero vives ya con tu novio? pues lo del trabajo es una locura tal y como está todo..."


Yo estaba bloqueada, A estaba descompuesta, le había dicho tres o cuatro veces que del trabajo prefería no hablar, pero consiguió que cantara como un pajarito. La mujer en cuestión acabó introduciendo al marido en la conversación y entonces él también se permitía opinar...  Dejaron a mi amiga blanca como el papel, con un nudo en la garganta y recordando todo el sufrimiento y la culpabilidad de este año y medio. Y la cotilla siguió conmigo:
" bueno, y tú qué? sigues trabajando en la empresa H? ¿que no?? pero bueno y entonces donde estás ahora? cuidando niños? pero eso qué es? para eso hay que estudiar puericultura... bueno, pero con un curso no se aprende lo suficiente para cuidar a los niños. Además, cuando esos niños crezcan, qué va a ser de ti? sin trabajo, con experiencia de niñera... deberías buscarte algo de verdad, así no vas a conseguir nada, esa mujer no va a estar teniendo niños eternamente sólo para mantenerte... Y tienes novio? estas más gordita, eh? ya no vas al gimnasio? es que te tienes que querer a ti misma, si no te quieres tú y te arreglas y te cuidas no va a haber chico que quiera nada contigo..."

Nos jodió la noche. A mi me cabreó, pero tras dos cervezas se me había pasado. Pero A estaba rota, volvió a sus sensaciones: muy culpable, se siente mal por todo, tiene miedo, sufre. A veces, cuando vamos por la calle me doy cuenta de que hace un barrido visual para detectar si se encuentra con su jefe. El cabrón no tenía ni idea, la explotaba para que ella lo hiciera todo, cuando él se equivocaba le echaba la culpa a ella, la tenía amenazada, la escuchaba a través de las puertas, no la dejaba vivir ni mucho menos trabajar. Aguantó 1 año de presión todos los días, pero su cuerpo empezó a decirle que parara: no dormía, tenía pesadillas todo el tiempo, vomitaba, empezó a tener migrañas crónicas, le subía la tensión de los ojos y la arterial. Le salió una dermatitis que ya no se le ha quitado: unas rojeces detrás de las rodillas que le escuecen todo el tiempo.Trabajaba enferma y los acosos seguían. Nunca era suficiente. Nunca lo hacía bien. La chantajeaba emocionalmente de una forma brutal. Y un día la tuvieron que ingresar. Se dio de baja y la seguían llamando para presionarla, para que volviera que había mucho que hacer... y no pudo más. Le cogió pánico a la gente y cayó en una profunda depresión. Los médicos no lo saben pero no se ha tomado ni una pastilla del tratamiento. Le mandaban dosis para dormir a un caballo, tenía terapias muy duras todas las semanas hasta que dejó el trabajo y ya no pudo seguir pagando 45 euros por cada sesión. Se está curando sola, pero le está costando el doble de trabajo. Aún así creo que va bien. Todos teníamos claro que era contraproducente que siguiera allí y ella también, pero le está costando horrores no sentirse culpable en cada momento. Culpable de dejar un trabajo fijo, culpable de sentirse tan débil, culpable por no haber sabido parar los pies a su jefe, culpable por vivir...

Y ahora que empieza a mejorar ,nos encontramos con la cotorra ésta y la ha hundido otra vez. 

Vamos a ver cómo lo solucionamos, esto va a costar... Pero desde aquí hago un llamamiento: que la gente se meta en sus cosas joder, si estoy gorda y cuido niños es MI historia, si mi amiga ha sido acosada en el trabajo hasta el punto de tener que dejarlo, demasiado ha sufrido ya como para que venga nadie a taladrarle la cabeza con que no debía dejar su trabajo. La gente es cotilla, es hiriente, desnuda a la gente hasta hacerla vulnerable y critica, porque no aconsejan. Y lo que más gracia me hace es que ellos son los primeros que se equivocan y los que nunca sueltan prenda de su vida. A cada uno nos corresponde nuestra vida, creo que con vivirla ya tenemos de sobra, no hay por qué ir metiendo cizaña en la de los demás. Nosotras somos incapaces de indagar tanto en la vida de alguien y atrevernos después a criticarla delante de su cara. 

Entre el mandón, la cotilla y el camarero del mesón, porque sí, nos tocó el camarero más impertinente que haya conocido nunca: cada cinco minutos venía a decir que si nos traía la cuenta. C se tomó un copazo para animarse antes de entrar a currar, pero A y yo estábamos desinfladas. Yo me tomé un zumo de melocotón y ella una tónica. Una noche de viernes apoteósica. Y en el fondo A tiene razón, está cabreada con ella misma por no ser capaz de cortar las situaciones complicadas y por permitir que le afecten, pero bueno, yo sólo sé decirle que eso le ocurre porque es muy buena persona y es cuando ella se echa a llorar.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Emocionada

Ha sido una mañana de viernes muy bonita. Marcos ha participado en la actuación del cole como primer pastor, lo que supone que las frases de los pastores las ha dicho todas él. En las filas del salón de actos del colegio se palpaba el orgullo de los padres y abuelos, pero en la nuestra, además, teníamos a un hermanito (Miguel) entusiasmado. Me ha contagiado la emoción. Nunca vi a un hermano pequeño profesar tanta admiración por su hermano mayor. Antes de empezar ya preguntaba cuándo le tocaba a Marcos, así ha seguido preguntando hasta que le tocó el turno. Los ojos, como platos, la boca abierta y cuando lo veía, me sonreía con los ojos brillantes señalándole con el dedo. Ha sido gracioso girar la cabeza y ver a muchos padres llorando por su hija de angelito o de rey... 


 Yo hice de pastora, pero no hablaba; tenía un puesto de quesos en el escenario, más que nada era un papel para rellenar porque éramos demasiados niños para tan poco papeles. Recuerdo que C estaba conmigo en el colegio ( A entró más tarde y B es más pequeña que nosotras) ella era también pastora. Su madre le pidió el disfraz a una prima mucho más grande que ella y le quedaba enorme, pero a ella le daba igual. Junto antes de subir al escenario, le dio por coger un gato que había en el recreo y cuando le tocó, subió con el gato en brazos. Fue divertidísimo. Mi madre me habló todo el día siguiente de C, pero de mí no dijo nada. Mi padre, por supuesto, no fue a verme. Él siempre se lo perdía todo, no le daba importancia a ninguna de esas cosas. Y mi hermano pequeño se pasaba protestando toda la actuación porque se quería ir. Una vez, tras una actuación de fin de curso, busqué a mi madre entre el público ya que todos los padres eran los que iban a por sus hijos, felicitarle y demás. La mía estaba en la entrada del colegio con mi hermano pequeño: él se aburría y se perdieron toda la actuación. 

Las actitudes de mis padres y mi hermano se han venido repitiendo a lo largo de los años de igual forma, creo que lo que mejor lo resume es: cada uno va a lo suyo. Yo he aprendido a no contar con ellos, igual que para los problemas ninguno está ahí, tampoco comparto mis buenos momentos con ellos. Hace poco alguien me dijo que no había que ser rencorosa, que los padres son siempre nuestros padres y que debemos de quererles por encima de todo. Para mí no tiene importancia, ellos me han acostumbrado a que no cuente con ellos. Mi padre se casó, tiene otra hija, la conocí, pero realmente ahora mismo no sé ni la dirección de su casa. Ni cumpleaños, ni Reyes, ni graduación de la Universidad, ni primer trabajo... nada. Como si no existiera. Mi hermano no quiso estudiar, es bastante cafre. Aunque le dio por la música y toca bien la guitarra, como es tan vago, no hizo los últimos exámenes de solfeo y se quedó a medias. Trabaja en una tienda de instrumentos musicales y toca con un grupo en su tiempo libre. Mi madre ha intentado tener pareja, pero es que es un desastre. Desastre en la casa, con el orden, con el coche, despistada... creo que cuando mi padre y ella se desenamoraron (se llevaban fatal y no se aguantaban) mi madre pasó de todo y de todos. No se esfuerza, simplemente ella no muestra interés por nada. Cuando vivía con ella ( mi hermano vivía con mi padre) las cosas de la casa prácticamente las hacía yo todas. A lo mejor me llamaba a las 5 de la tarde desde mitad de una carretera porque se había quedado sin gasolina y quería que le llevara yo una garrafa de la gasolinera; o llegaba la cena y no había hecho la compra. En cuanto terminé la carrera y empecé a ganar dinero (aunque había ahorrado de las prácticas en verano) decidí independizarme. Ella ni se inmutó, pero a los dos días me llamaba por si tenía detergente, que se le había acabado y no se había acordado de comprar, o por si le podía prestar dinero para el sello del coche... 

Nada de "¿te hace falta dinero?, ¿estás contenta en el trabajo?, si necesitas algo, llámame". Eran frases que había escuchado siempre a los padres de las demás. En mi caso, nada más lejos de la realidad. Así que no, no me siento rencorosa ni mala hija por hacer mi vida. Mi madre me monta numeritos si me ve por la calle: hace como que se desmaya del sofocón, porque no sabía nada de su hija, está sufriendo mucho y no entiende cómo no la quiero o porqué me alejo de ella. Me denunció. Tenía sólo una tía abuela, viuda. Y antes de terminar en el instituto, me pasaba a verla porque era muy graciosa, sólo sabía hacer tortillas francesas, pero un día le echaba atún, otro día queso, otro día mermelada, y así iba cambiando el menú. Hará cuestión de tres años se murió de repente y la única heredera fui yo. Mi madre, como su sobrina que es, pensaba que iba a quedarle a ella y como vio que no figuraba por ninguna parte en el testamento, me denunció alegando que me había quedado con dinero de ella. Entretanto, si me la cruzaba alguna vez por al calle, una de dos, se hacñia la ofendida y me giraba la cara o me venía lorando en plan "cómo puedes hacerme esto" . Tengo claro que lo suyo es egoísmo, pero a pesar de que el juicio salió a mi favor, yo me pongo nerviosa cuando me monta un número y siempre acabo huyendo del sitio. La gente que conoce la versión de mi madre, por ejemplo, es incapaz de creerse la mía. Piensan que sólo quiero dejarla a ella mal, que una madre quiere a sus hijos por encima de todo, que sufre mucho por mí y que "algo habré tenido que hacer yo..."

Con al herencia me compré " parte del piso" ( he hipotecado un poquito) y un cochecito. Así que fue un regalo del cielo. Ya me acostumbré a no contar con mis padres y hermano para nada, ni pensar en ellos en Navidades (bueno, no pensar más de lo necesario). Las chicas me ayudaron a seguir en paz con mi vida, sin sentir dolor o resentimiento, sin preguntarme más veces el porqué. C se independizó conmigo: sus padres también se separaron cuando ella y su hermana eran muy pequeñas. Él es belga, pero se casó con una japonesa en segundas nupcias y tienen restaurantes por todo el centro de París. C fue algún verano para practicar francés y ganarse algún dinero currando en el restaurante, pero se sentía tan fuera de esa "familia" que duraba poco allí. Su madre se casó con un hombre muy simpático y, aunque a C le parece bien, ella quería escoger su propia vida. 

Lo bueno es que encontré a mi familia de verdad. Por un lado tengo a las chicas que me han demostrado que están ahí y mis jefes con los niños me acogen como si verdaderamente fuera de la casa. En Nochebuena quieren que cene con ellos, me invitan todos los años (yo aún no sé que haré). Por lo pronto, hoy salimos a cenar por ahí, C tiene el turno más tarde así que podrá tomarse hasta una copa con nosotras antes de pasar a servirlas. Ya os contaré cómo acaba la noche ;-)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Y yo sigo aquí, esperándote...

Nada. Dos días desde que me llamó y no sé nada. Pero me ha buscado en Facebook y me ha llegado una solicitud de amistad. ¿Qué se supone que debo hacer?
- A ver, Marina, es que son tus cosas, no podemos decidir por ti... Por quedar a tomar algo (si llegáis a tomar algo) no tienes porqué agregarlo. Empezarías mirando sus fotos y escudriñando cualquier comentario que le hagan en el muro... Tú estás muy tranquila ahora para meterte en ese berenjenal.
- Ya... pero si me llama y me dice de quedar y yo no rechazo la invitación y ha vuelto contactar conmigo ¡no lo entiendo!
- Si es que no le tienes que entender, vamos a ver, tus sentimientos no dependen de él, no debes permitir sentirte mal. Tú quieres aclarar que pasa, no?
- Sí, A! ¡claro que quiero!  ¡pero no me llama y me siento como una tonta mirando todo el día el móvil!
-¡Marina, reacciona, coño! que la pelota no está en su tejado: está en el tuyo. Porqué esperar: mira, llámale tú. Si no quieres quedar, se lo dices y cortas este chantaje emocional y si quieres quedar, también se lo dices. Pero de la siguiente forma: Hola ***, ¿qué tal? ¿quedamos mañana a las 5.30 para el café que me dijiste? Si te dice que sí, bien. Si te dice que no, a tomar por el culo, ya sabes que estaba haciendo el tonto como siempre porque en el caso de que no le fuera bien la hora diría, "a las 5.30 no puedo, qué tal a las 7?" por ejemplo. Así que no dejes que dependa de él el hecho de que tú te sientas bien o mal. Pasando Marina, tú tienes una vida muy completa para que te dejes liar por cuentistas como él. ( las sesiones de psicólogos se le notan a A)

Silencio...
-Ya...
-Pues ya está, pero sobre todo, tía, piensa en ti.



He apagado el móvil, acabo de ignorar su invitación de Facebook, me voy a dar una ducha y a cerrar los ojos con fuerza para intentar dormir. Ya pensaré mañana si le llamo y si quiero tomar el dichoso café o no...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La sangre es muy llamativa

Hoy ha sido un día complicado. Mis jefes está preparando un proyecto porque, con el nacimiento del bebé, serán 4 niños y ella prevé dejar su trabajo actual y trabajar como freelance llevando la gestión de dos guarderías y una ludoteca infantil, así podría estar en casa y organizarse según lo necesiten los niños. Lo cierto es que para cuando nazca el bebé, Miguel irá al cole, así que tampoco sería tanto cambio: seguiría teniendo a dos pequeños en casa. Yo creo que ya está cansada de la empresa, pero no ha hecho ningún comentario al respecto, a mí me sorprende que haya aguantado tanto, son lo peor. Ella es eficiente, práctica y más discreta no puede ser. Como hay días en los que está de baja, estoy acostumbrada a cuidar de los niños con ella, pero si el que está en casa es su marido, siempre se crea un pequeño caos. Los niños lo ven como una novedad, como un domingo, y ya no hacemos nada, ni escribimos, ni les enseño cosas, ni cantamos. Miguel se pone nervioso y quiere captar la atención de su padre como sea y el padre, que está ocupado preparando papeleo, no puede atenderle como por las tardes o los fines de semana, así que al final, acaban algo agobiados los dos. 

Se ha puesto a desayunar en el salón, viendo las noticias y jugueteando con Ana, mientras Miguel le demostraba todos sus magníficos poderes. En un segundo de descuido, mientras mi jefa y yo estábamos en la cocina, se ha armado la grande. Los niños han empezado a saltar, a él casi se le cae la taza de café y la primera reacción ha sido ponerla a salvo, Ana no ha aguantado el equilibrio y ha caído del sofá al suelo. Brecha al canto. Y sangre por todas partes con el llanto de la pobre resonando en nuestros tímpanos. Miguel se ha asustado y también se ha puesto a llorar. Y nosotros, intentando aguantar el susto para que no cundiera el pánico general, pero lo cierto es que estábamos muertos de miedo: corriendo se le ha llenado la cara de sangre y la toalla con la que la cubrimos parecía la de un quirófano. Todos para urgencias. Al final no ha sido nada importante, era una herida superficial, le han echado puntos, pero los 3 nos hemos pasado todo el día sin hablar. Mi jefe estaba muy afectado, se sentía muy culpable y aunque es un padrazo y los fines de semana se desenvuelve con los tres de puro gusto, lo cierto es que cambia mucho la organización y el chip de los niños de un día laboral a uno en fin de semana y a veces es difícil controlar la situación. Aún me acuerdo yo del día en el que a Marcos, en el parque, le empujó otro niño y se hirió la barbilla y las palmitas de sus manos. Creo que a escondidas, lloré yo más que él. Han pasado casi tres años de aquello, pero creo que si veo al niño que lo empujó sabría reconocerlo, lo he buscado con la mirada en las filas de su clase por si estaba en su mismo colegio.


Y con todo el lío de día, no me ha dado tiempo a pensar en mi móvil y en cierta persona. Pero no me ha llamado más, ni me ha escrito ni nada. Y yo dejé la conversación a medias. ¿habrá cambiado de idea con respecto al café? ¿pensará que me molesta y no me va a llamar? Ay!!! ¡no tenía que haberlo cogido!

- Hola, ¿qué tal?, hoy me he acordado de ti

La mañana del martes empezó bien, algo rara, pero bien, nada hacía presagiar lo que me esperaba por la tarde. Estuvimos coloreando, aprendiendo canciones, bailando villancicos (sí, bailando, ¿os imagináis cómo se bailan los villancicos?) y ¡Miguel ya escribe su nombre sin una sola falta y sin que le demos pistas! para ser peque tiene una letra que emocionaría a A, ella tiene una caligrafía perfecta, a la inglesa. A veces descarta bolis cuando va a escribir porque dice que pintan feo y creo que ni en el colegio tuvo una falta de ortografía. Mi letra en cambio, se parece a la de Miguel,  un día, mi jefa vino emocionada a enseñarme un folio en el que Miguel estaba dibujando y estaba escrito "papá, mamá, Marcos, Ana y yo" Pensaba que lo había escrito él y no se acordaba de que mi letra es ésa. En fin. 



Por la tarde, terminé pronto y, justo cuando estoy saliendo del edificio, sonó mi móvil. No tenía el número en la agenda del teléfono, pero en cuanto lo leí supe reconocerlo con un pellizco en el estómago. Era él. Mi ex. De pronto, un sudor frío se apoderó de mí, me paralicé como si creyera que me mira a través de la pantalla del móvil, pero éste seguía sonando. Mi mente no reaccionaba con rapidez, por un lado me decía: ¡no lo cojas, no lo cojas que te lía! y por el otro: a lo mejor es que quiere decirte algo importante... (vale, ahora escribiéndolo suena más idiota aún)


- ¿Sí? (con tono queriendo parecer desinteresada)

- Hola Marina ¿qué tal? yo seguía muda, no podía articular palabra, el corazón se me iba a salir...
- Seguro que bien, oye que hoy me he acordado de ti, con el rollo de la Navidad y todo eso y pensé en llamarte para quedar un día a tomar café 


Seguro que bien ?¿ ¡si me dejó plantada! no me dijo nada, me lo encontré al día siguiente por la calle con otra, me la presenta como "su amor" y nunca más me llamó, ¿cómo está tan seguro de que esté bien?Rollo de la Navidad?¿ pero si nosotros estuvimos ¡de febrero a agosto!

La Marina mala se estaba comiendo a bocados a la Marina buena, así que de la mudez estaba pasando al ardor de estómago.

- Oye, perdona, es que voy conduciendo, ¿qué quieres?Silencio...
- Pues tomar un café y charlar
- No tengo tiempo para ti ni tus cafés! Bueno, pues un día de estos, hasta luego (Quéeee??? cómo que "un día de estos???) Mierda, mierda, mierda!! menuda tonta!!! tenía que haberle puesto verde y desahogarme tranquila, aunque después de 2 años ya no sé si me desahogaría bien. Recuerdo ciertas cosas con mucha claridad, pero otras vagamente y no estoy segura de haberlas reinventado hasta crear una historia nueva. Del ardor de estómago pasé a la indignación, cabreada conmigo, cabreada con él, más cabreada conmigo. Y justo cuando suelto el bolso en el coche, suena un sms. Lo miré como si fuera un paquete bomba todo el camino, mientras conducía, miraba de reojo por si decía algo o yo qué sé. Llegué a casa y decidí ignorar el móvil. Y cuando entro, empieza a sonar el teléfono de casa (ya me lo han puesto, por cierto, han tardado más que en el Escorial!) Joder! será él? ¿tiene mi número de casa antes que yo? ¿vendría con el de Telefónica para conectarlo y darme la sorpresa? ¿me viene siguiendo? Me acerqué al aparato como si fuera una piraña y como no dejaba de sonar, pude ver en la pantalla que ponía el nombre de A. Ufff, ¡por poco! con tanta tensión se me había olvidado que le dejé una copia de las llaves para atendiera al técnico y, como es normal, tiene el número del teléfono, claro. Mierda!  ¿y si A me llamaba porque se ha enterado que hablé con el malo?



- Hooolaaaa ( entonaba a modo de cancioncilla)

- Hola A.  Era lo primero que vocalizaba tras la llamada y la voz me salía seca y ronca. 
- ¿Estás bien? te mandé un sms al móvil y como tú siempre contestas rápido, pensé que ya estabas en casa enredando con el fijo. ¿Te gusta? es bonito, ¿verdad? He conseguido que el técnico te pusiera otro teléfono porque el que pensaba instalarte parecía de los Picapiedra. Ahora me sentía incómoda, necesitaba desahogarme con ella, pero tampoco sabía si me iba a regañar...
- Me ha llamado el malo Solté a bocajarro. Silencio...
- Ahm, y ¿qué ha pasado? ¿lo has cogido?- Pues, la verdad es que no quería, pero al final me lié y sí, he contestado.Silencio...
- Bueno, pues nada ¿tú estás bien?
- No, no sé, estoy molesta conmigo por haberlo cogido y por no haber rechazado su café... lo dejé caer como si nada, pero lo dije más bajito que el resto de la frase teniendo esperanzas de que no lo entendiera
- Bueno, Marina, tú sabrás tus cosas... ¿te gusta el teléfono?¿¿¿Cómo???  creo que era peor que A respetara mi decisión y no se metiera, prefería que me regañara y me dijera lo que tenía que hacer, aunque ya sé que ella no es así... C me obligaría a llamarlo de vuelta e insultarlo... 
Encendí la tv y me hice una ensalada, pero ni vi nada ni pude probar bocado... Ya empezaba otra vez. Siempre he estado más bien gorda, pero debo reconocer que cuando había un hombre de por medio se me quitaba el hambre sorprendentemente y es cuando más delgada he estado. Pero con el mal de amores y el estrés post decepción, acababa volviendo a mi peso de siempre. Me acosté y caí rendida, pero aún dormida seguía escuchando su voz en mi cabeza, era más fuerte que el rugido de mis tripas. 

lunes, 13 de diciembre de 2010

Bonito fin de semana

No he escrito en todo el fin de semana, pero tengo una buena justificación. El viernes, sobre la marcha, nos interconectamos A, B, C y yo para ir a ver a B. Ya sabéis que está trabajando a unos 600 km de distancia, así que, como sus compañeras de piso se iban por ahí aprovechamos para estar con ella. Pues eso, carretera y manta. Cuando llegamos era la hora de cenar (del viernes) así que pedimos comida a domicilio y nos pusimos a ver pelis de chicas en pijama, nos reímos hasta la saciedad, estar todas juntas fue divertidísimo. El toque barman lo puso C y sus habilidades cocteleras y como B lo sabía, ya había comprado alcohol como para desinfectar una casa. El sábado estuvimos en el zoo por la mañana, almorzamos en un restaurante de comida africana y por la tarde nos fuimos de mercadillo navideño. Fue muy gracioso porque íbamos todas juntas hasta que cada una empezamos a decir lo bonito que era esto o aquello y nos fuimos desperdigando... tenemos pendiente el amigo invisible, así que todo eso nos facilitó mucho la labor. Después de las compras todas luchamos por esconder bien nuestros "invisibles" para que ninguna reconociera nada. Y de allí directas a un restaurante mexicano con una barra de tequilas espectacular. Bailamos hasta que no pudimos más, conocimos gente, nos hicimos mil fotos y disfrutamos mucho. El domingo, muertas de sueño estuvimos desfilando como fantasmas por la casa hasta que conseguimos reponernos para la hora de comer. Tras el café, vuelta a casa. 


Y hoy con los niños, ¡disfrutando a tope! Como estuvieron de viaje en el puente, el fin de semana pasado pusieron el Belén, pero no les dio tiempo a colocar los árboles. Y digo "los" porque además de decorar el del salón, este año, como son más mayores, mis jefes y yo pensamos que era buena idea el que tuvieran los peques un arbolito en su habitación. La habitación está enmoquetada,  tiene dos camitas cruzadas y la cuna, pero es bastante espaciosa y aunque Ana es aún pequeña, los dos hombrecitos disfrutan mucho. Durante el fin de semana, en un centro comercial, Miguel sabiendo que iban a decorar el árbol para su habitación, encontró los adornos perfectos ¿os imagináis de quién son? Efectivamente: Bob Esponja... 




Entre villancicos, arbolitos de Navidad y espumillones hemos pasado el día. Marcos hace de pastor en la obra del colegio, esta tarde le hemos probado el disfraz y nos ha deleitado con sus frasecitas. Los niños han disfrutado de lo lindo y yo, una más con ellos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Jornada completa

Ha sido un día de lo más completito hoy. Mi jornada empezó a las 8 am y he estado con mis peques hasta las 8 pm (los Reyes Magos iban a buscar sus regalos...) y como el tiempo acompañaba con un sol espléndido (¡gracias tiempo, por dejarme tender mi ropa interior!) hemos estado de paseo, en el parque, en el centro comercial disfrutando de las funciones Navideñas que hacen los circuitos de peluche programados. Y los niños han disfrutado a lo grande, nunca he escuchado a Ana (sólo tiene 8 meses y medio) reír tanto. El caso es que cuando voy a exteriores, los refuerzos me vienen de perlas, ya que yo no suelto a Miguel para nada, pero requiere una movilidad que llevando el carrito de Ana me resulta muy limitada.

A se ha venido conmigo. Ella es economista y siempre ha estudiado con becas (ninguno de nuestros padres tenía dinero, vamos) ha estado en el extranjero, viviendo en Suiza (fui a visitarla cuando estaba allí), Austria y Alemania durante largas temporadas y para corto plazo en Reino Unido. Se ha currado mucho su carrera, sabe varios idiomas y trabajaba hasta hace dos meses como financiera; sin embargo, ha dejado el trabajo porque la vienen acosando desde hace muchos meses y ya sufría a destajo: hipertensión, pesadillas, migraña crónica, sarpullido por el cuerpo... No ha podido resistir más. Ahora está parada, principalmente porque necesita curarse (se ha pasado meses de tratamiento psicológico) y no ha querido entrar a demandar porque teme que quede como "su palabra contra la del inútil que la acosaba". Está viviendo de los ahorros que tenía (no le ha dicho nada a SuperA pero estaba ahorrando para la boda), escribiendo y haciendo un curso superior. El caso es que como tiene tiempo libre, viene y me rescata. Con los niños estoy encantada, pero a veces viene bien tener a alguien mayor de 3 años con quien hablar, aunque tengo que tener muy bien desarrollada mi imagen de madre, porque todo el mundo piensa que son mis hijos. Hasta una antigua compañera a la que hemos visto, me ha preguntado. 

La sonrisa que tenía A en la cara era digna de envidiar, no podía dejar de sonreír. Se la ve feliz con SuperA, enamorada hasta las trancas y él con ella. La habrá llamado y escrito sms como 8 veces. Y yo, mientras ella hablaba y los niños veían el espectáculo infantil de Navidad, miraba de reojo mi móvil por si alguien me había escrito o llamado... Nada. ¡Qué asco! tengo muchas ganas de sonreír como A, pero no estoy sola en esto, B también tiene muchas ganas. Ella está viviendo fuera por trabajo, en parte todas queríamos que le saliera esa oportunidad para quitarse de vista al tonto del ex novio, pero ella está allí agobiada, es muy cariñosa y amigable y parece que la gente rehuye de eso. El caso es que no le está yendo como deseábamos y flaquea, se siente vulnerable y me da cosa de que vuelva a su ex, no es bueno para ella. C dice que nos lo montamos como el culo, que siempre nos quejamos: cuando tenemos novio sufrimos, cuando no tenemos también. Seremos eternas sufridoras. B ha pasado a la histeria: últimamente ya teme quedarse solterona cuando es más joven que nosotras y tiene 23 años. Lo que yo os diga, nos emparanoiamos. Menos mal que tenemos una buena balanza, C que nos muestra la parte más cruda de la realidad y A que nos enseña qué bonito es el amor y nos confirma que existen las medias naranjas. D nos deja claro que el estilo de vida Cuéntame aún existe.

Mirando ropa para fin de Año, he podido comprobar cómo A está más delgada y yo más gorda que antes. Ella no se ha mostrado muy efusiva (yo creo que para que yo no me sintiera mal) pero es que la jodida perra creó el evento en facebook para ponerse a régimen y lo había roto para la hora de la cena. Se ha pasado medio puente haciendo muffins, tartas y galletas y ha comido como una bestia. ¿Y yo qué? ¡ya no sé qué coño pasa con mi cuerpo! de modo que me pongo mala, tres días arrastrándome por la casa casi sin comer, a base de manzanillas, zumo de naranja y caldo de pollo ¿¿¿y encima engordo??? ya no pienso pasar más hambre, almuerzo ultra sano ya que en casa de mi jefa la comida está << nutricionalmente equilibrada para que aporte todos los minerales, vitaminas y nutrientes necesarios para el crecimiento de los niños evitando las grasas>> traduciendo: purés de verdura, pescado hervido y pollo a la plancha, vamos. Por la noche pico algo, pero tampoco me paso comiendo (la pizza del otro día fue una excepción) ¿cómo he resuelto mis kilos de más? con un vestido muy mono que me ha encontrado A, es de seda, rosa maquillaje, suelto, no es de vuelo, pero tampoco es a la caída. Me ha hecho comprarme unas medias negras muy tupidas y unos pendientes muy bonitos. Hala, look de fin de año. Ha tenido tesón la jodía, porque yo no paraba de repetirle que ni me veía con vestido, y menos rosa claro ( casi soy monocromática del negro) Pero Miguel se ha puesto de su parte, me ha dicho guapa y ha sido quien me ha terminado de convencer. Debo tener presente que no puedo hacerme ilusiones de ligar viniendo el piropo de un párvulo. El vestido es bastante parecido a este, pero en satén y quizás con un rosa algo más intenso. 

¿Qué os parece? 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Con ganas de volver a mi ritmo diario

Hoy me encuentro mucho mejor que ayer, gracias por acordaros de mí. Aunque sigo algo "tocada" tengo ganas de volver a trabajar mañana. No sé si es bueno o malo: podría ser que tengo el mejor trabajo del mundo o que mi vida personal es tan aburrida que prefiero hacer cualquier cosa por evitarla. Anoche me tragué Narnia y cada vez que salían los protagonistas me acordaba de mi niños, de cómo lo estarían pasando; así que esta mañana les he llamado al móvil de mi jefa y se han puesto a gritarme por teléfono (significa que también se alegran de hablar conmigo). Lo cierto es que no me puedo quejar, tengo un trabajo precioso que no imaginé nunca cuando estudié Empresariales. Pero a día de hoy no lo cambio, mis jefes son muy buenas personas, tienen mucha consideración conmigo, me tratan de tú a tú, me hacen buenos regalos y han demostrado que me aprecian tanto como yo a ellos y casi tanto como yo quiero a sus hijos.


Ayer no hice nada más que dormitar, A, B y C me insistieron en que las avisara si necesitaba algo, pero ya les dije (aparte de darles las gracias) que sólo era un catarro aunque tuviera cara de moribunda. Pensándolo bien, yo no es que tenga un color bonito de piel. A por ejemplo, tiene una tez muy blanca (coge unos rebotes de aupa en verano porque no se pone morena) sin embargo, a penas se echa un poco de brillo de labios y tiene  una piel resplandeciente, es rosada, luminosa , como si tuviera el foco de un anuncio, vamos. B creo recordar que tiene un tono natural con ojeras y algo verdoso, pero puede deberse a que siempre va maquillada. No me acuerdo de haberla visto nunca sin maquillar ¡tiene unos estuches de pintura que parece que ha robado Sephora! C se pinta poco, pero tiene un tono de piel algo moreno, así que no tiene mal color. Yo tengo la piel algo grasa, el pelo excesivamente liso, me lo tengo que lavar todos los días porque siendo tan liso se me ensucia muy pronto, pero me suelo pintar los ojos con sombras. Ayer ninguna sombra del universo hubiera arreglado mi cara, ni ganas. Hoy estoy esperando a que al señor tiempo le de la gana de dejar de llover, tengo mil cosas por lavar, como no deje de llover voy a tener que ir a comprar bragas porque casi no me quedan. Esta tarde voy a casa de D, van a poner el Belén con los pequeños y quieren que esté allí para merendar, así que ya os contaré mañana mi vuelta al cole. ¡Feliz día a las Inmaculadas y Conchis! Un besito y gracias por leerme.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Que no me falten pañuelos

Cuando me desperté esta mañana, lo primero que sentí era que tenía todas las sábanas revueltas, me pesaba la cabeza como si tuviera un casco y notaba la garganta rasposa y seca de haberla tenido abierta toda la noche; lo siguiente fue darme cuenta del frío que tenía en un pie, recuerdo haber perdido el calcetín en la cama, a mitad de la noche y medio dormida, buscarlo con el propio pie, sin mucho éxito. Me he levantado, he sacado otro calcetín (más gordo) del cajón y me lo he puesto con mucho trabajo, tenía unas agujetas muy extrañas por el cuello... ay Marina, ¡que te has puesto mala! y cuando fui a respirar por la nariz no podía: estaba completamente atascada. Un show. Me picaban los ojos como si tuviera arena en ellos, así que casi dormida me fui a la cocina, me hice una manzanilla, un Vincigrip y de vuelta a la cama. 

Abrí los ojos de nuevo cuando sonó el timbre de la puerta. No estoy muy acostumbrada, así que primero pensé que era el del vecino, pero como siguió sonando un poco más a pesar de tener los oídos taponados, concluí que era el mío. ¿pero quién será? Son las 4 de la tarde...
- Hola? con una voz que parecía de hombre y completamente gangosa
- ¿Marina? somos nosotras!
La que hablaba era B, por lo que supuse que en el "nosotras" incluía a A. Ay mi cabeza! 

- Guapaaa ,la voz enérgica de B me taladraba la cabeza...
- Shhh, habla más bajo, que vaya cara que tiene la pobre. Te hemos sacado de la cama, no?
- No pasa nada...
- ¿Cómo que no pasa nada? Ya te vale a ti, eh? podías llamar para que vengamos a cuidarte, menos mal que me adelanté. Como no has cogido el móvil en todo el fin de semana, no he podido invitarte a la cenita del sábado ni a la merienda de ayer en el piso, y por eso te traigo la merienda a casa. Creo que te va a venir bien, en cuanto he hablado con B ha dicho que soy muy cursi, y se ha apuntado a la merienda, por ese orden.

A traía un termo pequeño metálico de Starbucks (regalo para ella de SuperA) lleno de chocolate a la canela que había hecho ella, así como unas magdalenas de zanahoria y unas galletas de calabaza con piñones: sabe que ¡me encanta cómo las hace! B mientras tanto había rebuscado entre las cajas un calefactor para el salón (¡ni eso había sacado!) y una mantita para mí. Yo estaba fafal, pero reconozco que después de su visita me encontré mejor. Son geniales, ellas y el chocolate a la taza con canela de A y sus magdalenas que aún ¡estaban tibias! La pobre en cuanto las sacó del horno las trajo para que las probara yo. No sé ni dónde dejé el móvil, así que después de que me llamaran las dos (cada una con su móvil) y buscar el sonido en vibración, han descubierto que estaba en el bolsillo interno del plumas (lo llevé el viernes al pub) Las dos querían quedarse a cuidarme, a su estilo: 
B, "un yogur, un cola cao caliente, vemos juntitas una peli..."
A, "te preparo una bañera bien caliente mientras que se hace el caldo, un analgésico y a sudar a la cama!"
Sólo he conseguido que se vayan tras haberme dado un buen baño ( me ha sentado de lujo) y B haya ido a la farmacia a por más munición. Y cuando he vuelto a la cama, estaba hecha y estaba templada con una bolsa de agua caliente. Hay que joderse: llevaba un montón de años queriendo tener una cama de matrimonio, como sale en las películas, para traerme a ligues a la casa, etc... y ahora lo único que he conseguido es no entrar nunca en calor con una cama tan grande y ¡tan vacía!, pero después de escribiros me acuesto más tranquila y feliz: tengo unas amigas estupendas que me quieren y me cuidan como nadie.    

Gracias a todos por leerme, ahora voy a dormirme otra vez y esperar que mañana me encuentre mejor.

domingo, 5 de diciembre de 2010

El no saber cocinar nos lleva a la pizza

Hoy me levanté sobre las 11 y cuando vi que si me dejaba llevar por el tiempo iba a acabar deprimida, me puse la sudadera, el chubasquero y a la calle. Me llené de energía, me llovía en la cara, pero no me importa, he estado andando un buen rato. A mitad de camino, cuando más animada estaba, decidí que hoy comería sano: unas verduritas de la huerta, ¡sí señor! Y cuando estaba casi llegando se me había perdido la energía por el camino, estaba deseando entrar en casa y comerme lo primero que hubiese en la nevera. Pasé por el portal de C así que pensé, si la pillo por aquí, podíamos comer juntas (y como C es vegetariana, me aseguro de que como verduras) C y yo fuimos compañeras de piso 3 años. Decidimos independizarnos al mismo tiempo, así que acabamos buscando un piso juntas. Estuvo bien, pero el año pasado pensamos que había llegado el momento de independizarnos totalmente, yo encontré la oferta de venta del piso y lo demás es historia.
Llamo al telefonillo
- ¿quién llama?
- Soy yo, Marina. ¿te pillo mal?
- Jajaja, qué va, sube que te vas a reír.

Cuando suelta estas frases si algo tengo claro es que acabaré haciendo lo que dice, pero nunca por dónde voy a escapar. Al llegar al piso, me encuentro que está en chandal, pero que no está sola. Lleva varias semanas viéndose con un repartidor de bebidas del pub y cuando salió de la cocina para saludar, me di cuenta de que iba en pijama (¿se ha traído un pijama al piso?)

- Mira, Isma iba a cocinar cuando tú has llamado al timbre, dice C sonriendo
- Vaya, lo siento! si yo sólo pasaba para saludar... me voy pronto
- Qué dices! no te vayas que ahora viene lo divertido...
- ¡Es que no entiendo bien los fuegos de tu cocina!
- Jajajaja, ¡qué cachondo!; tía que se pone todo bien puesto, diciendo que iba a cocinar para mí, una... ¿cómo era? ah, sí! "ensalada templada de verduras al queso" y ha quemado la cebolla que me quedaba, un calabacín y dos berenjenas! y encima, trocea el tofu intentando derretirlo en nata...
- Pero es que tenía ¡toda la pinta del queso!, decía Ismael pasándose la mano vigorosamente por el cogote.
- Jajaja, bueno, Isma, tú tranquilo que en la cama eres bueno, así que no me voy a enfadar porque me hayas quemado la verdura que me quedaba en la nevera...

Aún después de vivir con C, me sigo sorprendiendo de que cuando menos me lo espere, suelta alguna frase como ésta. Ella es así de natural.

- Bueno, que al final comemos telepizza, tú te quedas con nosotros, no?
- No sé, tía, que estáis vosotros en plan pareja de domingo... yo me voy a casa, si sólo pasaba a saludar.
- Al final va a ser que no le gusta mi pijama de Homer Simpson
- No, no, qué va, si no es eso
- Pues quédate, que como estemos los dos solos me voy a comer toda la pizza yo solito.
- Venga, Marinita, tú ve poniendo los vasos que yo llamo al telepizza...

Y después de mi propósito de comer verduras, llegó esa caja roja y blanca oliendo tan bien que no me pude resistir. Ponía "dieta mediterránea", así que después de todo, tan malo no sería, no?


sábado, 4 de diciembre de 2010

Imprevistos de viernes por la noche

Anoche empecé como os había contado: llamé al chino, saqué mi paquete de galletas y preparé la película, esta vez escogí "¡Porque lo digo yo!", romántica, de las mías. Acabé dormida como pretendía, soñando con encontrar a mi Super M. Y de pronto, me despierto con el cuello hecho un cuatro escuchando mi móvil, eran las 01:02 y me llamaba C: el pub donde trabaja sirviendo copas se estaba ambientando muy bien, me exigió que fuera ¡inmediatamente!
- Tía, estaba durmiendo... es la 1 de la mañana. Tengo unas pintas penosas, yo paso de salir ahora
- Oye! esto está petado, no puedo estar de charla contigo por teléfono. Sólo vente, hazme caso, ¿no?
- Joder... bueeeno, ahora te veo.
Me duché, me puse lo primero que pillé, pero me maquillé bastante, no pensaba quedarme mucho rato, así que ni el abrigo me iba a quitar. Pero cuando llegué... sonaba una canción de Kate Perry que me gusta mucho y para mi sorpresa, empecé a animarme. C estaba poniendo copas sin parar, bailando y cantando, llegar hasta ella me iba a suponer una peregrinación. Cuando llegué se quedaba un sitio libre y yo no podía soportar más el calor que hacía podía haber una diferencia de 10º con el exterior, así que rezando para no encontrarme a nadie conocido, me quité el plumas.
- ¡Tíaaa, creía que no ibas a venir! marchando un chupitooo!
- C, yo preferiría un Sprite que no tardaré mucho en irme y he venido conduciendo.
- Sí, hombre, te voy a hacer yo caso a ti!la que manda en la barra soy yo, ok??
- ...
A esto que sonaba "Alejandro" de Lady Gaga
- Ale Alejandroo, Ale alejandro...  me estaba animando un montón.
- ¿cómo lo sabes? Y veo a un tío con jersey azul de Jack and Jones mirándome y sonriendo
-¿perdona?
- Que sabes que me llamo Alejandro, ¿tú cómo te llamas? yo creo que el tío se estaba descojonando de mí...
- Marina... le dije incómoda, mientras le daba un nuevo sorbo a la segunda cerveza que me había puesto C ignorando la Coca Cola light que le había pedido.
Al final, Alejandro me invitó a un ron cola y pasamos hablando toda la noche. Parece que se reía de forma sincera, pero es que yo ya he llegado a un punto en el que no me fío ni de mi padre, literalmente.
-Oye, ¿puedo pedirte tu teléfono?
-¿a ti te gusta venir aquí?
- Bueno, no es que venga todos los días, pero sí, se pone bastante bien, las copas no son caras y la música no está mal...
- Pues entonces nos veremos por aquí. No te lo tomes a mal, pero es que de un tiempo a esta parte prefiero no dar mi teléfono, de momento.
- Vale, pues ya nos vemos.
Sonreí, me puse el abrigo y el frío que hacía en la calle cuando salí, me terminó de espabilar.
Me había resultado tan difícil encontrar un sitio donde aparcar que, para cuando llegué al coche, se me había pasado la borrachera tan tonta que había cogido. Joder, qué cutre, ya no estoy ni acostumbrada a beber. Pero salí con una sensación tan agradable del pub que cuando me despedí de C, me dijo que tuviera claro que tenía que hacerle caso y creo que tiene razón. Me vine para casa con otra sensación, menos apesadumbrada y más ligera si no fuera por la cena china, las galletas, las cervezas y el cubata...
No sé si volveré a ver a Alejandro, era mono, pero tampoco me lo planteo, pero sé que cuando escuche la canción de Lady Gaga me acordaré de él, ¡seguro!
Hoy me ha tocado recuperarme de la resaca que tengo encima (qué dolor de cabeza) y emplear tiempo en ordenar el piso, que parece que aún no me he mudado. Hay cajas con las que me tropiezo y es como si jugara al tetris, las voy recolocando según me estorben y las ignoro hasta que molesten de nuevo. Algún día tendré que vaciar las cajas. ¿ abrirme yo a los demás? me va a costar mucho más...