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lunes, 12 de diciembre de 2011

Mayo 2011

Y del primer "café" (ahora ya no puedo y debo tomar líquidos más suaves) pasamos al segundo y de quedar un día a la semana, a vernos todos los días. Su compañía me resultaba muy agradable, era un chico conversador y atento, muy simpático. Algo egocéntrico, tal vez, pero necesitaba alicientes en mi vida y la novedad de tener citas con él me gustaba. No me preocupaba de si le gustaba o le podía molestar algo o... simplemente era yo misma. 

(Skype para tres):

B: ahhh, ¡¡¡aquí hay tomatee!!! Uauuu encima enfermeroo
A: jajaja, B, sigues con tu cliché de Anatomía de Grey, jajaja. El chico parece muy majo
Yo: Siii, es un encanto, pero tampoco es Karev
A, B, yo:  aaahhhhh!! jajajajajaj!!!

Sentía que mi vida tomaba un rumbo nuevo: me recuperaba poco a poco, he perdido una talla de ropa (así que ahora ando en la 40 :D) y aunque tengo molestias irreversibles, tenía a un enfermero en mi vida. Sólo me faltaba ponerme manos a la obra y pensar en buscar un trabajo. 

Con todos los respetos para Infojobs, al final se ha quedado en una web como si entras a leer el Cuore porque sirve de bien poco. ¿Qué es lo que nunca cambiará? Conocer a gente te facilita las cosas.

Una mañana de las muchas que pasaba por la farmacia, me encontré con la hermana de un ex novio de A, la chica es un encanto, así que me alegró mucho verla y así hablando me contaba que había terminado un módulo de contabilidad y que estaba muy contenta en una empresita pequeña de frío industrial. Seguimos hablando y tras contarle un poco por encima mi situación y mostrar interés por un puesto de trabajo, me dijo que estaba segura que aún necesitaban a alguien más. A la mañana siguiente, pasé a dejar mi curriculum. Y terminé el mes con nuevas inquietudes y muchas respuestas en el aire.




domingo, 19 de diciembre de 2010

Las películas favoritas

Me he dedicado a ordenar la casa. Pasándome tantas horas fuera no es que la desordene, pero se nota la carencia de organización, o el puntito que hace que el piso funcione correctamente. Hoy me he levantado buscando un café como loca y como ya no estoy acostumbrada a tomarlo, es como si me hubieran dado cuerda, lo he organizado todo en media hora. 

Cuando estaba en la empresa me bebía como tres cafés al día por lo menos y de máquina, que hay que echarles como 3 ó 4 azucarillos para notarle algún dulzor. Desde que trabajo con los niños, me tomo un Cola Cao y es como volver a la infancia pero mejor, porque si volviera a cuando era pequeña, no desayunaría con unos niños tan divertidos. A veces les sorprendo por las mañanas haciendo caras en un plato con frutas y ¡se lo comen todo! Intentamos hacerlo también con las acelgas para que las aceptaran, pero no coló. Los niños son tan listos que como pienses que vas a engañarlos, te sorprenden ellos a ti... 

El estar poco tiempo en casa por el trabajo, me viene bien para disfrutar de los fines de semana en el piso sin necesidad de que haya alguien conmigo. Cuando me mudé tenía miedo algunas noches, no conseguía dormirme y acababa viendo el canal en el que se atreven a venderte desde una alfombrilla que limpia hasta un alargapenes. Lo cierto es que es entretenido, pero al contrario de entrarme sueño, acababa con los ojos como platos. Sueño me entraba en Suiza, cuando fui a visitar a A. 

La verdad es que hay muchas cosas de ese viaje que no recuerdo no sé porqué. Ni iba borracha ni nada, pero si no tuviera fotos, hasta yo dudaría que estuve allí. Recuerdo que todo estaba ordenadísimo por la calle, impecablemente limpio, con gente muy alta y silenciosa.  Y las fondues de queso que nos comimos! eso sí que estaba rico, aunque desayunar era ya todo un festín, me traje un bolso en el avión ¡lleno de tabletas! 
A vivía en una residencia, por lo que para sentirme más espaciosa, decidí quedarme en un hotelito al final de la calle donde ella vivía. No entendía nada, la pronunciación me suena a masticar nueces con cáscara, pero para eso estaba A y su don de idiomas. Se echó un novio germano suizo guapo no, guapísimo tampoco, lo siguiente. Le pregunté un montón de veces si había hecho de modelo para algún perfume y aunque me lo negó, yo no lo tengo tan claro. Hacían una gran pareja y A estaba siempre exultante, pero ella dice que es todo: fue la época, el momento, el país en el que se sentía tan bien acogida. 
Nos pasábamos el día de excursión y como anochecía tan pronto, tenía la sensación de que me apagaban la luz para dormir. Descansaba como una reina, la cama era gigante y más calentita que la mía, que tiene doble edredón del Ikea. Pensándolo bien, creo que voy a dejarme de estufas y arrastraré mi edredón hasta el sofá. Hoy tengo muchas ganas de ver Matilda. Es una de las pelis favoritas que A y yo tenemos en común. B y C prefieren La vida es bella, pero es que yo, con tan sólo escuchar la canción, me deprimo... Creo que estoy mezclando pensamientos, no estoy concentrada, tendré que olvidarme de los cafés y quedarme con el Cola Cao

jueves, 16 de diciembre de 2010

Y yo sigo aquí, esperándote...

Nada. Dos días desde que me llamó y no sé nada. Pero me ha buscado en Facebook y me ha llegado una solicitud de amistad. ¿Qué se supone que debo hacer?
- A ver, Marina, es que son tus cosas, no podemos decidir por ti... Por quedar a tomar algo (si llegáis a tomar algo) no tienes porqué agregarlo. Empezarías mirando sus fotos y escudriñando cualquier comentario que le hagan en el muro... Tú estás muy tranquila ahora para meterte en ese berenjenal.
- Ya... pero si me llama y me dice de quedar y yo no rechazo la invitación y ha vuelto contactar conmigo ¡no lo entiendo!
- Si es que no le tienes que entender, vamos a ver, tus sentimientos no dependen de él, no debes permitir sentirte mal. Tú quieres aclarar que pasa, no?
- Sí, A! ¡claro que quiero!  ¡pero no me llama y me siento como una tonta mirando todo el día el móvil!
-¡Marina, reacciona, coño! que la pelota no está en su tejado: está en el tuyo. Porqué esperar: mira, llámale tú. Si no quieres quedar, se lo dices y cortas este chantaje emocional y si quieres quedar, también se lo dices. Pero de la siguiente forma: Hola ***, ¿qué tal? ¿quedamos mañana a las 5.30 para el café que me dijiste? Si te dice que sí, bien. Si te dice que no, a tomar por el culo, ya sabes que estaba haciendo el tonto como siempre porque en el caso de que no le fuera bien la hora diría, "a las 5.30 no puedo, qué tal a las 7?" por ejemplo. Así que no dejes que dependa de él el hecho de que tú te sientas bien o mal. Pasando Marina, tú tienes una vida muy completa para que te dejes liar por cuentistas como él. ( las sesiones de psicólogos se le notan a A)

Silencio...
-Ya...
-Pues ya está, pero sobre todo, tía, piensa en ti.



He apagado el móvil, acabo de ignorar su invitación de Facebook, me voy a dar una ducha y a cerrar los ojos con fuerza para intentar dormir. Ya pensaré mañana si le llamo y si quiero tomar el dichoso café o no...