sábado, 4 de diciembre de 2010

Imprevistos de viernes por la noche

Anoche empecé como os había contado: llamé al chino, saqué mi paquete de galletas y preparé la película, esta vez escogí "¡Porque lo digo yo!", romántica, de las mías. Acabé dormida como pretendía, soñando con encontrar a mi Super M. Y de pronto, me despierto con el cuello hecho un cuatro escuchando mi móvil, eran las 01:02 y me llamaba C: el pub donde trabaja sirviendo copas se estaba ambientando muy bien, me exigió que fuera ¡inmediatamente!
- Tía, estaba durmiendo... es la 1 de la mañana. Tengo unas pintas penosas, yo paso de salir ahora
- Oye! esto está petado, no puedo estar de charla contigo por teléfono. Sólo vente, hazme caso, ¿no?
- Joder... bueeeno, ahora te veo.
Me duché, me puse lo primero que pillé, pero me maquillé bastante, no pensaba quedarme mucho rato, así que ni el abrigo me iba a quitar. Pero cuando llegué... sonaba una canción de Kate Perry que me gusta mucho y para mi sorpresa, empecé a animarme. C estaba poniendo copas sin parar, bailando y cantando, llegar hasta ella me iba a suponer una peregrinación. Cuando llegué se quedaba un sitio libre y yo no podía soportar más el calor que hacía podía haber una diferencia de 10º con el exterior, así que rezando para no encontrarme a nadie conocido, me quité el plumas.
- ¡Tíaaa, creía que no ibas a venir! marchando un chupitooo!
- C, yo preferiría un Sprite que no tardaré mucho en irme y he venido conduciendo.
- Sí, hombre, te voy a hacer yo caso a ti!la que manda en la barra soy yo, ok??
- ...
A esto que sonaba "Alejandro" de Lady Gaga
- Ale Alejandroo, Ale alejandro...  me estaba animando un montón.
- ¿cómo lo sabes? Y veo a un tío con jersey azul de Jack and Jones mirándome y sonriendo
-¿perdona?
- Que sabes que me llamo Alejandro, ¿tú cómo te llamas? yo creo que el tío se estaba descojonando de mí...
- Marina... le dije incómoda, mientras le daba un nuevo sorbo a la segunda cerveza que me había puesto C ignorando la Coca Cola light que le había pedido.
Al final, Alejandro me invitó a un ron cola y pasamos hablando toda la noche. Parece que se reía de forma sincera, pero es que yo ya he llegado a un punto en el que no me fío ni de mi padre, literalmente.
-Oye, ¿puedo pedirte tu teléfono?
-¿a ti te gusta venir aquí?
- Bueno, no es que venga todos los días, pero sí, se pone bastante bien, las copas no son caras y la música no está mal...
- Pues entonces nos veremos por aquí. No te lo tomes a mal, pero es que de un tiempo a esta parte prefiero no dar mi teléfono, de momento.
- Vale, pues ya nos vemos.
Sonreí, me puse el abrigo y el frío que hacía en la calle cuando salí, me terminó de espabilar.
Me había resultado tan difícil encontrar un sitio donde aparcar que, para cuando llegué al coche, se me había pasado la borrachera tan tonta que había cogido. Joder, qué cutre, ya no estoy ni acostumbrada a beber. Pero salí con una sensación tan agradable del pub que cuando me despedí de C, me dijo que tuviera claro que tenía que hacerle caso y creo que tiene razón. Me vine para casa con otra sensación, menos apesadumbrada y más ligera si no fuera por la cena china, las galletas, las cervezas y el cubata...
No sé si volveré a ver a Alejandro, era mono, pero tampoco me lo planteo, pero sé que cuando escuche la canción de Lady Gaga me acordaré de él, ¡seguro!
Hoy me ha tocado recuperarme de la resaca que tengo encima (qué dolor de cabeza) y emplear tiempo en ordenar el piso, que parece que aún no me he mudado. Hay cajas con las que me tropiezo y es como si jugara al tetris, las voy recolocando según me estorben y las ignoro hasta que molesten de nuevo. Algún día tendré que vaciar las cajas. ¿ abrirme yo a los demás? me va a costar mucho más...

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