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viernes, 16 de diciembre de 2011

Agosto 2011

Con tantas noticias bomba el calor insoportable que sufrimos en agosto ni lo noté. El trabajo en la empresa me resultaba cómodo, pero no me veía toda la vida ahí. Seguía echando de menos a mis niños, supongo que el mes que llevaban en Bilbao de vacaciones se notaba bastante aún con un verano de no parar. A final de mes bautizaban a Bruno (temía que el niño se fuera a derretir) así que contaba los días para que "llegaran" antes. Y una de las noches que no podía dormir por el calor, me desperté pensando que estaba a tiempo para enterarme de los plazos y matricularme de Educación Infantil y si ahorraba lo suficiente, con el tiempo, ¡podría poner una guardería! A medida que me emocionaba, me surgían más ideas y más me alejaba del sueño reparador que necesitaba, pero mi sonrisa era imborrable. 

B había agotado ya todas las vacaciones de verano y estaba de vuelta en el trabajo, así que vinieron A y C a mi casa custodiando dos tarrinas grandes de helado. Nos hicimos batidos (por la impresión de que engordamos menos) pero C estaba muy muy rara, A y yo nos miramos varias veces preguntándonos qué mosca le había picado, pero no terminábamos de estar seguras de preguntarle, así que pasé a contarles    que el enfermero tenía pensado llevarme esa noche a cenar a un sitio super romántico según él. Las niñas me preguntaron si estaba feliz, porque ellas me veían tranquila, pero tampoco entusiasmada en exceso. Debo reconocer que me ofendió un poco la opinión que tenían, pero acabé reconociendo de que estaba a gusto, me gustaba estar con él, me sentía bien. Reconozco que la primera imperfecta soy yo, pero digamos que de una hipotética lista de cualidades para mi hombre ideal, al enfermero le faltaban unas cuantas. Pero oye, hay que aceptar a cada uno como es y, aunque empezaba a resultarme un coñazo tener que limpiar todos los días el cuarto de baño por la cantidad de pelos que suelta y poner lavadoras prácticamente con calcetines y ropa interior suya, me sentía bien, acompañada. Era la primera vez que no estaba sola desde que C y yo dejamos de vivir juntas.

Cuando la conversación parecía girar otra vez a preguntar qué le pasaba a C, apareció el enfermero y ya no pudimos seguir preguntando. ¡Se nos había hecho muy tarde! y yo quería ponerme mona (o al menos intentarlo) para la famosa cena, así que las chicas salieron disparadas y yo me puse manos a la obra. El caso es que la cena fue un poco chofff, me había estado vendiendo la moto de que era un restaurante  romántico y ya os podéis imaginar mi cara cuando entramos a un Foster Hollywood... Se me fue toda la emoción ¿esto es lo que entiende él como romántico? Y él, dándose unos aires con la pepsi ilimitada que parecía aquello vino del bueno, vamos. En fin, fue un poco raro todo porque a mitad de la cena me pregunta:
El: - ¿tú y tus amigas pasáis mucho tiempo juntas, no?
Yo: - bueno, tampoco tanto
El: -¡hombre, si llegáis a pasar más tiempo juntas se quedan a dormir!
Yo:- tampoco pasaría nada si se quedan, ¿no? de todas formas cada una tiene su casa
El:- está claro, pero vamos, es que veo que estás con ellas que no cagas...
Y entre la cena "romántica" en el Foster rodeada de adolescentes y estas tonterías estaba a punto de tirarle a la cara unas alitas de pollo.
Yo:- pero a ver ¿cuál es el problema? ¿te caen mal? No es que esté con ellas que no cago, es que son mi familia, las que están ahí siempre. Tú tienes la suerte de que cuentas con tus padres y yo, afortunadamente las tengo a ellas. Tú hablas con tu madre todos los días y yo no te digo nada a mí me parece bien.
El: - ¿que insinúas?
Yo: - ¿ein? ¿insinuar de qué?
El:- mira, mejor vamos a dejarlo ya...
¡Hay que joderse! vamos a dejarlo ya dice el amigo. ¡Me tenía frita!
Cuando llegamos, yo me fui a darme un baño y cuando salí, él estaba roncando a pierna suelta...
A la mañana siguiente, me desperté a las mil, completamente desorientada y los pelos pegados del sudor. Cuando miro la hora ¡la una del mediodía! ¡Qué manera de dormir! El enfermero no estaba en casa, me costó un poco darme cuenta porque estuve andando como las borrachas y medio dormida. Qué raro, tenía el día libre, habría ido a comprar pan... Las dos, dos y media... ¿se habrá ido a casa de su madre a comer? no me ha dejado nota ni nada. Le llamo al móvil
Yo: -¡Hola, buenos días tardes ya! jaja
El:- Hola (leedlo lo más borde que podáis)
Yo: - ¿va todo bien? ¿vienes a comer?
El: - Estoy perfectamente. Ya he comido.
Yo:- Ahm...
Silencio
Más silencio
El:- tengo que colgar, ¿vale?
¿?
Yo:- Esto... bueno, pues hasta luego.
Me quedé pilladísima. Al rato me llama C con muy mala voz y se vino a casa. Me enteré de todo: ¡¡¡¡estaba embarazada del tío del anuncio de Axe!!!! Muerta me quedé como ella, pobrecita.
C: - Tía, te lo juro que nos líamos un montón de veces pero... "del todo" una sola vez que nos quedamos solos en el pub y nos bebimos hasta el agua de los floreros, pero es que el tío es un imbécil y yo, te lo juro...me quiero morir. No tengo dinero para abortar, pero ¿cómo voy a tener un bebé? sé que es muy inmaduro decir esto si te acuestas con alguien sin protección, pero es que ni me enteré prácticamente y sería muy irresponsable criar a un bebé en mi situación. No tiene culpa el niño de nada como para llevar una vida tan chunga, ¡que no tengo más que para pagar el alquiler!
Yo:- bueno, vamos a ver, cálmate. ¿De cuánto estás?
C: no llego a dos meses, pero Marina, tengo que pensar lo que sea ¡ya!

Nos tiramos las dos en la cama, mirando hacia el techo sin poder pensar en nada, porque claro, soluciones al problema sólo había dos y estaba claro que ninguna de las dos era buena idea del todo. A esto que me da por abrir mi armario y veo que el enfermero se ha llevado toooda la ropa. No dejó ni rastro. Interrogante de nuevo, así que le mandé un mensaje ¿estás bien? tengo la impresión de que ha pasado algo y no me he enterado aún.Besos, Marina.Tardó como 2 horas más en contestar el mensaje y a mi se me iban a caer los ojos de mirar tan fijamente la pantalla del móvil. Cuando ya no contaba con una respuesta, recibo ésto: Mira Marina, ha estado bien. Pero nada más. Yo necesito una vida más seria, ¿entiendes? será mejor dejarlo así

¿Así?, ¿Así cómo? ¿Una vida más seria de qué? ¡Si no sabe ni untarse las tostadas! Llevaba dos meses en casa sin aportar ni un duro, que no es lo peor, sino que encima no limpiaba, ni lavaba, ni cocinaba y yo hasta le hacía la colada de sus estúpidos calzoncillos de Kukuxumusu de los cojo***. ¡Joder con el tonto éste! ¿ha estado bien? no lo diría por la cena del Foster porque me sentía una anciana rodeada de párvulos... No entendía nada.

Sacamos lo que quedaba de helado y nos quedamos dormidas durante el atracón. 
Y si nos quedaba algo de empacho, a la noche siguiente fui ya compuesta y sin novio a una cena marroquí que organizaron A y SuperA y justo antes de llegar a los postres, deciden hacer un brindis y A empieza a hacerle señas a SuperA a ésto C y yo nos miramos con los ojos como platos pensando o niño o boda, o niño o boda. Pues no, no acertamos: en un mes se iban del país, se mudaban a Suiza. 

Yo ya no sé si era del atracón de helado de la noche antes, del susto de C en el cuerpo, de mi vacío existencial por el plantón del enfermero o por la noticia en sí, que no pude probar nada más. Es más, creo que ni hablé. Y en el bautizo del pequeño Bruno en el que sudamos más que en Cayo Coco, me pasé toda la tarde en modo "estoy en otro mundo" se nota hasta en las fotos, que salen casi desenfocadas, qué desastre. 

Pues sí, si tengo que definirlo, agosto fue un mes repleto de sorpresas.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Julio 2011

Entre días de un calor insoportable, barbacoas los fines de semana y turnos de noche (trabajo) de el enfermero pasó el mes de julio en un santiamén. El trabajo en la oficina era laborioso, pero no complicado. Cada mañana se prevee como una auténtica sorpresa: el jefe, de unos 68 años, tiene otro hermano trabajando también en la empresa (no más joven de 60) y junto con la hermana del exnovio de A y los dos técnicos de reparación e instalación, formábamos una plantilla muy dispar, pero bien avenida. 

B se vino unos cuantos días de vacaciones y C estaba a tope de trabajo en el pub, la terraza de verano estaba siempre llenísima, pero era un gustazo llegar y tener siempre mesa ¡Ya sé lo que sienten los famosos! Bueno, no os he contado, B se trajo a su recién estrenado novio (2 mesecitos) profesor de Educación física y entrenador personal, casi nada. Tanto para A como a mí nos parece un poco look arrastrado/perroflauta: entiéndase por esto un chico con una melena a lo pasión de gavilanes que parece que no se peina y con unos vaqueros como si se hubiera caído por una montaña pero que cuestan 200 euros. Es un poco el chico Decathlon por excelencia: canoa, rafting, puenting, escalada, alpinismo, esquí... así que por amor, empezamos a notar cómo B cambiaba sus conjuntos chic con cuñas vertiginosas por mini shorts vaqueros y sandalias planas (¡!) Imaginamos que se las ha tenido que comprar, no recordamos haber visto nunca un zapato plano en su armario. 
A C le parecía un tío que molaba, pero es que el estilo de ella es así también, algo perroflauta. C se compra su ropa en Natura y en los puestos de los hippies, asi que es comprensible.Pero esa noche de la terraza no es que la viéramos precisamente sonriendo a un perroflauta, no, era un poco destroyer el chico, pero guapo, la verdad. A cundo le vio dijo: este chico se perfuma con chulería en lugar de colonia y sí, la camisa negra de cuellos grandes, sus vaqueros blancos y sus 10 pulseritas de cuero y plata nos hacían entender que sonreía posando. Ahí había tema: ¡el mundo al revés! B, más conocida como miss tacón o no sin mis planchas del pelo apenas sin maquillar y babeando por un hippilongo y C la persona más desenfadada que conozco haciéndole ojitos al del anuncio de Axe.

Por esta época me había distanciado sin querer con D pero, aunque intentamos adaptarnos, su ritmo de vida es bastante diferente: aunque es joven, ha adquirido pautas de comportamiento muy marujonas y de cuarentona (tanto ella como SuperD) y su plan consiste en ir a comer los domingos a las ventas de carretera (que la comida está muy buena, no lo discuto, pero nunca se apuntan a nada con nosotros). 

Aún así, estaba siendo un verano muy agradable.


martes, 13 de diciembre de 2011

Junio 2011

El enfermero había pasado de estar en el banquillo a ser titular, me llamaba mucho, estaba muy involucrado conmigo, era como si lleváramos saliendo años. Justo volviendo de una revisión médica me dijo que no quería esperar en su casa (vivía con sus padres) a quedar conmigo cada día: - Quiero vivir contigo, Marina. Yo no me lo esperaba y me dejó algo cortada, me parecía todo muy rápido, pero también llevaba muchos años con una vida lenta, así que dije: - Vente cuando quieras. Me salió tan normal que me extrañé hasta yo, pero lo cierto es que esa noche ya durmió en casa. Como había estado otras veces, sabía dónde encontrar las cosas y bueno, tampoco es de los que se cortan mucho, él se ponía a abrir puertas hasta localizar lo que buscaba. 
El sábado por la mañana me despertó un mensaje de móvil (mierda, se me había olvidado quitarle el sonido), era C: ¡Marmotaaa, despierta! hace un sol radiante, hoy tenemos plan: playa playa y playa! llámame. 

Ummm, aún no les había contado nada: se había instalado el día antes sobre la marcha y no tuve ocasión de hablar con las niñas para ponerlas al día, tampoco pegaba nada estando él en casa llamarlas para decirles: ey, tías, el enfermero quiere vivir conmigo y ¡se ha mudado hoy! 

¿Y ahora qué hago?

Enfermero : - ¿qué pasa?
Yo: - nada, nada, ¿qué tienes pensado hacer hoy?
E: - ¿cómo que qué tengo pensado? Quedarme aquí, contigo, en casa, en pijama...
( ¿¿todo el día aquí en pijama??) Era obvio que tenía que acostumbrarme aún a compartir no solo la casa sino mi tiempo.
Yo: - Ah, es que C me ha escrito para irnos hoy a la playa
E: - genial, pues entonces después de comer quedamos con ella en la playa, ¿no?
A mí no me cuadraba nada... digamos, falta de costumbre. Y encima tenía que buscarme un hueco como fuera para decirle a C que vivía conmigo antes de que nos viera en la playa y lo soltara él.
Yo: - vale, me voy a duchar y la llamaré para ponernos de acuerdo en la hora.
Tras media hora de ducha de mentira (tenía que hacer ruido para hablar con las niñas disimuladamente) ya las tenía a todas al día y después de que me chillaran al oído por la sorpresa y contestara dos o tres preguntas obligadas, se quedaron contentas y yo pude salir del baño que se había convertido en un baño turco con tanto vapor... Evidentemente al plan se unió A también con SuperA y B yo creo que no se vino porque no quedaban aves disponibles jajaja.
Y el lunes, teléfono de nuevo: ¡entrevista de trabajo! les dije que podía ir esa misma mañana. Así que apañé como pude y fui super nerviosa. La oficina era muy pachanguera, cada uno tenía su "decoración" particular lo que me hizo relajarme algo más al entrar y totalmente (casi) cuando vi al jefe; un señor mayor que me dijo:
- Mira, Marina, yo no te voy a hacer perder el tiempo, nosotros estamos algo torpes, los técnicos trabajan bien y tenemos controladas las instalaciones que hacemos así como los contactos con las empresas grandes y nuestros clientes, pero con los papeles nos llevamos cada vez peor. Mucho trámite, después hay que archivar y esto es un jaleo. ¿Tú quieres trabajar aquí? ¿Crees que lo harías bien?
- Señor, yo he trabajado varios años (como puede ver en mi cv) en una empresa llevando contabilidad y el trámite y documentación son algo habitual para mí, además, en los últimos tiempos estuve cuidando a unos niños y obligatoriamente necesitas ser organizada para sobrevivir, así que no sé cómo de bien lo haría, pero soy trabajadora y me esfuerzo.
- Pues muy bien... ¿los niños son tuyos?
- No, señor, yo soy soltera, trabajaba de cuidadora de tres niños entre 15 meses y 5 años.
- Ahh, estupendo, uuuy yo tengo dos nietos y ¡son más malos que un rayo!

(Pero esta ¿qué tipo de entrevista es?¿me ha traído para charlar? a ver si se hincha de hablar y después me dice "ya te llamaremos"...)

- Bueno, ¿por dónde íbamos?
- Que creo que trabajaría bien aquí...
- Bueno, pues escoge tu mesa y coloca tus cosas que empezamos bien la semana.

¡Y tan bien! nunca había tenido una entrevista más surrealista.

La oficina es muy muy peculiar, siempre hay sorpresas (aún busco, a día de hoy, la cámara oculta por si la hubiese)


lunes, 12 de diciembre de 2011

Mayo 2011

Y del primer "café" (ahora ya no puedo y debo tomar líquidos más suaves) pasamos al segundo y de quedar un día a la semana, a vernos todos los días. Su compañía me resultaba muy agradable, era un chico conversador y atento, muy simpático. Algo egocéntrico, tal vez, pero necesitaba alicientes en mi vida y la novedad de tener citas con él me gustaba. No me preocupaba de si le gustaba o le podía molestar algo o... simplemente era yo misma. 

(Skype para tres):

B: ahhh, ¡¡¡aquí hay tomatee!!! Uauuu encima enfermeroo
A: jajaja, B, sigues con tu cliché de Anatomía de Grey, jajaja. El chico parece muy majo
Yo: Siii, es un encanto, pero tampoco es Karev
A, B, yo:  aaahhhhh!! jajajajajaj!!!

Sentía que mi vida tomaba un rumbo nuevo: me recuperaba poco a poco, he perdido una talla de ropa (así que ahora ando en la 40 :D) y aunque tengo molestias irreversibles, tenía a un enfermero en mi vida. Sólo me faltaba ponerme manos a la obra y pensar en buscar un trabajo. 

Con todos los respetos para Infojobs, al final se ha quedado en una web como si entras a leer el Cuore porque sirve de bien poco. ¿Qué es lo que nunca cambiará? Conocer a gente te facilita las cosas.

Una mañana de las muchas que pasaba por la farmacia, me encontré con la hermana de un ex novio de A, la chica es un encanto, así que me alegró mucho verla y así hablando me contaba que había terminado un módulo de contabilidad y que estaba muy contenta en una empresita pequeña de frío industrial. Seguimos hablando y tras contarle un poco por encima mi situación y mostrar interés por un puesto de trabajo, me dijo que estaba segura que aún necesitaban a alguien más. A la mañana siguiente, pasé a dejar mi curriculum. Y terminé el mes con nuevas inquietudes y muchas respuestas en el aire.




domingo, 11 de diciembre de 2011

Marzo 2011

Todo el tiempo que meses antes había pasado fuera de casa, lo recuperé en cuestión de unos días. Los primeros días mi piso me parecía hasta fascinante, todo nuevo, me parecía bonito; a medida que las semanas sumaban en el calendario, me cansaba del mismo escenario porque apenas salía de casa (me permitía un lujazo como pedir la compra por internet al Mercadona) y porque al mismo tiempo, mis problemas físicos iban remitiendo y la inactividad empezaba a agotarme. 

Llegué a la conclusión de que el ciclo de vida de un producto es bastante similar al aprovechamiento del tiempo libre cuando no tienes nada que hacer: al principio aprovechas poco a poco pero cada vez más hasta un punto en el que te cunde la mañana haciendo muchas cosas; pasado un tiempo, has ordenado y limpiado tanto y puesto todo al día, que los días se hacen interminables y en lugar de aprovechar, desaprovechas. Empezaba a echar mucho de menos a mis niños y tenía muchos sentimientos encontrados con mis jefes: por un lado comprendía perfectamente que buscasen a otra persona porque está claro que les hace falta y que yo estaba como una muñeca de trapo, pero por otro lado me dolía, me sentía como ofendida por haberme reemplazado, nada de llamadas, nada de visitas, nada de nada. De un día para otro la que en parte había sido mi familia no daba señales de vida, tal y como me ocurría con mi familia de sangre. Yo, en lugar de intentar llamarles o pasar a visitarles, opté por cerrarme en banda, la que había estado malita era yo, ¿no? teniendo teléfono, una llamada no cuesta nada. Pero me esperaba una visita sorprendente.

B: - "Guapa, ¿qué tal te encuentras hoy?"
Yo: - "Hola B, pues nada, como todos los días..."
B: - "Ummm, ya, bueno, ¿tienes planes esta tarde? Hay alguien a quien no conoces que quiere merendar contigo."
Yo: -" ¿Conmigo? ¿Alguien a quien no conozco? Esto...
B: "No no no no no, tú tranquila, yo te explico: A estaba algo apurada y no sabía cómo decírtelo, ella ha estado en contacto con algunas señoras testigos del accidente y se ve que tienen ganas de ir a verte"
(Mis ojos, como platos) Yo: "¡Venga ya!"
B: "¡Que sí, chiquilla! ¿Sí o no café esta tarde? en tu casa o donde quieras, vamos"
Me pilló en un día de me da igual todo y acepté.

A las 5 estaba A en casa con un bizcocho de canela y almendras que me perfumó toda la casa. Trajo también unas pastas por si alguien era alérgica a los frutos secos. Estuvimos un rato en casa sin hablar apenas, pero a gusto. Yo no pregunté ni cómo eran las señoras ni nada, pero cuando sonó el timbre, la sonrisa de A y su "verás, te van a encantar" despertaron toda mi curiosidad.

Vivo en un tercero y creo que desde la primera planta escuchaba ya sus voces muy escandalosas. A y yo esperábamos junto a la puerta entreabierta cuando me veo a dos señoras mayores muy bajitas y llenas de energía entrando a mi casa como si vinieran todos los días. La entrada no pudo ser más triunfal:

Señora 1: "Hola, preciosa, ¡qué linda eres!" (dirigiéndose a A)
Señora 2: "Ay, ay ¡venimos ahogaditas! ¡Cuántos escalones tiene esto, Corazón de Jesús!"
Señora 1: "Si es que te lo he dicho, que el ascensor no come, y total, para lo viejas que estamos ya, si nos quedamos encerradas, nos ahorramos el ataúd"
Señora 2: "¡Jesús bendito, vaya cosas que tengo que oir! Además, ahora que lo dices, tenemos que llegar vivas por lo menos hasta el juicio de la pobre muchacha... ¿eres tú, verdad?"

Y las dos vinieron a darme unos abrazos muy cariñosos. De la sorpresa de su llegada pasé a la risa ante tal espectáculo y cuando me transmitieron tanto cariño me puse a llorar como no lo hacía desde hacía meses.

"¡No me llores!", me decían secándome las lágrimas. Como llevaba muchas semanas casi en silencio, la tarde de visita me dio un dolor de cabeza impresionante, pero lo pasé muy bien. No tenía ganas de reír pero acababas riendo igualmente ante tanto cariño y espontaneidad.

Las señoras son vecinas desde hace 40 años, una planta las separaba de estar puerta con puerta, pero nunca se habían relacionado sin saber ninguna de las dos porqué. El caso es que una no tuvo hijos y el de la otra vive a bastantes km ("¡casado con una rusa, más blanquita es! pero hicieron una boda muy rara, para mí que es amañada, yo creía que mi hijo era un lesbiano de esos") por lo que al quedarse viudas se hicieron amigas y ahroa son inseparables. ¡Ven Sexo en Nueva York con 70 años que tienen! jajajaj 

Pues eso, como tenían todo el tiempo libre del mundo venían cada dos por tres a merendar. Había días que prefería quedarme tranquila sola, pero me daba pena decirles que no. Me han llenado la casa de tapetes de croché, así que cuando se van, me dedico a esconder los encajitos para sacarlos de nuevo antes de que vengan. En dos meses, había cambiado a 3 niños de párvulos por dos ancianas hiperactivas. 





viernes, 9 de diciembre de 2011

Febrero 2011

Comencé el mes de Febrero con 8 kilos menos y en mi cama de hospital. El olor a desinfectante no se me iba de la nariz, pero me daba igual, me pasaba el día queriendo dormir o al menos lo intentaba manteniendo los ojos cerrados, lo que me evitaba tener que hablar con las visitas. Mi hermano vino con una caja de galletas que por supuesto no podía ni probar, pero bueno, la intención es lo que cuenta (pensaré). Estuvo 15 minutos, preguntó literalmente cómo me iba la cosa y si me había visto las tripas. Después se marchó diciendo que había quedado. Hizo infinitamente más que mi madre, a la que avisaron y dijo que ya me visitaría cuando estuviera fuera del hospital que le agobiaban mucho. Honestamente prefiero que no llegara a visitarme.

 A y C vivían prácticamente en el sillón de imitación a cuero negro de la habitación, no se separaron de mi lado. Supongo que todo el mundo imagina lo solo que te sientes en un hospital si nadie te acompaña y paradójicamente, me daba igual que no hubiera nadie. No quiero sonar desagradecida porque no tendré años de vida para agradecerles lo suficiente todo el amor y la dedicación que me han dedicado, pero digamos que entré en un punto de apatía y pasotismo tal, que me daba exactamente igual todo. La frase común de todas las enfermeras era: 

- "¡Anímate, mujer! Mira lo delgada que te estás quedando, ¡ni en la Buchinguer de Marbella! Si tus amigas tienen el cuarto que parece una suite

Y ahí les doy la razón, no me faltaban las flores (se encargaba A), B aunque no pudo venir por trabajo, me mandó las suscripciones de 5 revistas, y un camisón muy mono de H&M, y aunque su fuerte es animar, C improvisó trayendo un montón de globos de colores que ató en mi cama. Lo cierto es que aunque se esforzaban por animarme, las pobres apenas podían hablar del disgusto. Pasaron como 3 pacientes por la habitación, todos para operaciones y la frase que solía oír era:

- "Uh, la pobre, qué mala cara tiene... bien mala tiene que estar, ¿verdad?"

Cuando C se quedaba conmigo, A se esmeraba en prepararme cremas para poder comer y aunque al principio lo intenté, lo pasé tan mal en el baño que no quería abrir la boca. Sólo que era contraproducente y me obligaban a comer papillas. Paradojas de la vida, hacía menos de un mes había estado alimentando a Ana con potitos y papillas de verdura parecidas a las que yo debía tomar ahora. 

Pasada la primera semana, hubo un cambio y apareció en escena un enfermero al que curiosamente conocía: fue un compañero en Empresariales, hasta que decidió cambiarlo por la enfermería. Al principio lamenté encontrármelo y que supiera exactamente qué me había pasado, pero después me motivaba el verle cada día. Era un chico muy agradable, muy atento conmigo, me hacía sentirme bien y olvidar por segundos que estaba en una cama de hospital con un camisón de vieja y que necesitaba urgentemente hacerme la cera (el pasarme la cuchilla me traía negra). 

Para San Valentín me trajo una flor y 4 días más tarde salía del hospital con ganas y con miedo, mis piernas endebles de tanto reposo me temblaban al salir a la calle. Llegué a casa y sentí alivio. Más aún al día siguiente, quería borrarlo todo. No me habían sacado el tema, pero si yo no denunciaba, además de mi amiga, había más mujeres dispuestas a hacerlo. También acabé sabiendo que no iba a seguir trabajando para cuidar a mis niños.  A y C pensaron, tras acordarlo con mi jefa, que lo mejor era retrasar la información al máximo. Es cierto que yo llevaba un mes en el hospital, que mi jefa estaba ya casi de 5 meses y necesitaba buscarse a alguien que la ayudara. Alguien que no tuviera que hacer reposo para una clavícula rota, ni rehabilitación para la fisura en la muñeca... Estaba oficialmente de baja y después pasaría al paro. El saber que ya no iba a cuidar yo de los niños fue aún peor que el dolor de mi intestino perforado, pero tenía tal nebulosa mental que no podía pensar. Me dediqué a escuchar las canciones de yoga y relax en la cuenta spotify de A. Y aunque cambiaba el título, me parecían todas una misma canción. La banda sonora de mi mes de febrero.


viernes, 7 de enero de 2011

Con resaca Navideña resumiendo mis días desde Año Nuevo

Ya pasó todo y volvemos al día a día como si nada hubiera pasado. Sólo quedan señales de Navidad en los turrones que no se han comido, los regalos y los adornos que posiblemente desaparezcan este fin de semana hasta el año que viene. Mis niños vienen hoy de vuelta. Tanto la víspera de Reyes como ayer, hablé con ellos. Estaban nerviosísimos y cayeron dormidos por puro agotamiento, a pesar de que la madre les echó melisa en la leche antes de dormir. Ayer entusiasmados, eufóricos y decían que me echaban de menos, que tenían ganas de venir para jugar conmigo. 
- ¡Y yo con vosotros! Marcos, no te imaginas lo mucho que os quiero.
- Je je. Nozotos tamién
- Pues pasadlo muy bien con los primos, seguid siendo buenos y nos vemos en cuanto volváis.

Mañana por la tarde iré a la casa a pasar la tarde con ellos, jugaremos y recuperaremos el tiempo de las vacaciones en una sola tarde, los padres creo que andan algo agotados. Ella empieza a encontrarse más pesada con el embarazo y entre tanta fiesta, tanto niño y el viaje a Bilbao, necesita un par de días para ella. Yo encantada de que vuelvan y que puedan descansar, también tengo muchas ganas de verlos a ellos.

Después de Año Nuevo, hicimos la cena en mi piso para inaugurarlo oficialmente y darnos los regalos del amigo invisible. Creo que todos salimos encantados porque fue una cena divertidísima en la que cada uno se hizo cargo de algo. A SuperA le habían regalado por Papá Noel una coctelera, un medidor y un libro para cócteles y llevaba desde el 25 estudiándose las recetas para estrenarlo en la cena. Como C es la barman de la "familia", improvisaron una barra después de cenar y se pusieron a preparar bebidas. Todo muy rico. D y Dmarido trajeron su consola y el juego de karaoke con los micrófonos, B se trajo la colección de collares, gorritos, matasuegras y caretas  más grande que haya visto nunca. Y A preparó unas tarjetas preciosas de papel reciclado con un cordón de algodón y una portada pintada a mano que decía: La primera foto del mejor Año. Nos hicimos muchas fotos todos juntos durante la noche, de modo que cada uno escogió su preferida y ella las va a sacar en papel e insertarlas en las tarjetas. Este año he tenido mucha suerte con que me tocara A de amigo invisible, aunque entre nosotras no hay regalo feo, A siempre acierta conmigo y lo más difícil, siempre me sorprende. Para nada me esperaba el bowl de vinilo auténtico chulísimo y el llavero "Love" de la peli, que me  dio diciendo: 
- como Jennifer Hudson en Sex and the City, yo ya encontré mi amor, ahora te toca a ti encontrar el tuyo.

Y sonó un oohhh al unísono de todos mientras nos abrazamos. A ella le tocó el regalo de D, que no se le ocurrió otra cosa que regalarle un delantal a cuadros de los que se cogen con imperdibles al pecho. A ver, no es que no le venga bien un delantal, pero aunque nadie dijo nada con la mirada, todos pensábamos que había infinidad de regalos mejores que hacerle a A que fue, a su vez, la única que puso buena cara cuando abrió su regalo mientras los demás nos quedábamos de piedra. Muy "Cuéntame cómo pasó", pensamos que de un momento a otro iban a salir Merche e Imanol Arias...
A mí me tocó regalarle a B y me decidí por un plato térmico y un termito para el café muy bonitos porque la mayoría de las veces que come en el trabajo se le queda todo frío y le gustó mucho (o al menos disimuló bien).

Ayer por la mañana día de regalos, yo me levanté, me arreglé y me tomé una buena taza de chocolate a la taza bien calentito y churros en mi nuevo bowl de vinilo (parte de mi regalo de amigo invisible de A junto con un llavero de "Love" como el de Sexo en Nueva York) y me fui con cámara en mano hasta la casa de D y Dmarido para ver la sorpresa en las caras de sus hijos. Nos hartamos de reír, son niños normalmente poco expresivos, pero creo que toda su expresividad la agotan con cada día de Reyes, ¡no podían gesticular más de la sorpresa! muy muy divertido. Después me fui a casa a dormir un rato (me tuve que levantar a las 7 am para llegar a tiempo antes de que despertaran los niños) y por la noche quedamos todos para ir de tapas y hablar de los regalos. 

Esta noche A y SuperA van a preparar pizza casera (masa incluida) y jugaremos todos una sesión de Partini, aprovechando que a C le deben días libres y que trabajó ayer. Ya os contaré. Espero que hayáis tenido unos felices Reyes. ¿qué os han traído a vosotros?

lunes, 13 de diciembre de 2010

Bonito fin de semana

No he escrito en todo el fin de semana, pero tengo una buena justificación. El viernes, sobre la marcha, nos interconectamos A, B, C y yo para ir a ver a B. Ya sabéis que está trabajando a unos 600 km de distancia, así que, como sus compañeras de piso se iban por ahí aprovechamos para estar con ella. Pues eso, carretera y manta. Cuando llegamos era la hora de cenar (del viernes) así que pedimos comida a domicilio y nos pusimos a ver pelis de chicas en pijama, nos reímos hasta la saciedad, estar todas juntas fue divertidísimo. El toque barman lo puso C y sus habilidades cocteleras y como B lo sabía, ya había comprado alcohol como para desinfectar una casa. El sábado estuvimos en el zoo por la mañana, almorzamos en un restaurante de comida africana y por la tarde nos fuimos de mercadillo navideño. Fue muy gracioso porque íbamos todas juntas hasta que cada una empezamos a decir lo bonito que era esto o aquello y nos fuimos desperdigando... tenemos pendiente el amigo invisible, así que todo eso nos facilitó mucho la labor. Después de las compras todas luchamos por esconder bien nuestros "invisibles" para que ninguna reconociera nada. Y de allí directas a un restaurante mexicano con una barra de tequilas espectacular. Bailamos hasta que no pudimos más, conocimos gente, nos hicimos mil fotos y disfrutamos mucho. El domingo, muertas de sueño estuvimos desfilando como fantasmas por la casa hasta que conseguimos reponernos para la hora de comer. Tras el café, vuelta a casa. 


Y hoy con los niños, ¡disfrutando a tope! Como estuvieron de viaje en el puente, el fin de semana pasado pusieron el Belén, pero no les dio tiempo a colocar los árboles. Y digo "los" porque además de decorar el del salón, este año, como son más mayores, mis jefes y yo pensamos que era buena idea el que tuvieran los peques un arbolito en su habitación. La habitación está enmoquetada,  tiene dos camitas cruzadas y la cuna, pero es bastante espaciosa y aunque Ana es aún pequeña, los dos hombrecitos disfrutan mucho. Durante el fin de semana, en un centro comercial, Miguel sabiendo que iban a decorar el árbol para su habitación, encontró los adornos perfectos ¿os imagináis de quién son? Efectivamente: Bob Esponja... 




Entre villancicos, arbolitos de Navidad y espumillones hemos pasado el día. Marcos hace de pastor en la obra del colegio, esta tarde le hemos probado el disfraz y nos ha deleitado con sus frasecitas. Los niños han disfrutado de lo lindo y yo, una más con ellos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Jornada completa

Ha sido un día de lo más completito hoy. Mi jornada empezó a las 8 am y he estado con mis peques hasta las 8 pm (los Reyes Magos iban a buscar sus regalos...) y como el tiempo acompañaba con un sol espléndido (¡gracias tiempo, por dejarme tender mi ropa interior!) hemos estado de paseo, en el parque, en el centro comercial disfrutando de las funciones Navideñas que hacen los circuitos de peluche programados. Y los niños han disfrutado a lo grande, nunca he escuchado a Ana (sólo tiene 8 meses y medio) reír tanto. El caso es que cuando voy a exteriores, los refuerzos me vienen de perlas, ya que yo no suelto a Miguel para nada, pero requiere una movilidad que llevando el carrito de Ana me resulta muy limitada.

A se ha venido conmigo. Ella es economista y siempre ha estudiado con becas (ninguno de nuestros padres tenía dinero, vamos) ha estado en el extranjero, viviendo en Suiza (fui a visitarla cuando estaba allí), Austria y Alemania durante largas temporadas y para corto plazo en Reino Unido. Se ha currado mucho su carrera, sabe varios idiomas y trabajaba hasta hace dos meses como financiera; sin embargo, ha dejado el trabajo porque la vienen acosando desde hace muchos meses y ya sufría a destajo: hipertensión, pesadillas, migraña crónica, sarpullido por el cuerpo... No ha podido resistir más. Ahora está parada, principalmente porque necesita curarse (se ha pasado meses de tratamiento psicológico) y no ha querido entrar a demandar porque teme que quede como "su palabra contra la del inútil que la acosaba". Está viviendo de los ahorros que tenía (no le ha dicho nada a SuperA pero estaba ahorrando para la boda), escribiendo y haciendo un curso superior. El caso es que como tiene tiempo libre, viene y me rescata. Con los niños estoy encantada, pero a veces viene bien tener a alguien mayor de 3 años con quien hablar, aunque tengo que tener muy bien desarrollada mi imagen de madre, porque todo el mundo piensa que son mis hijos. Hasta una antigua compañera a la que hemos visto, me ha preguntado. 

La sonrisa que tenía A en la cara era digna de envidiar, no podía dejar de sonreír. Se la ve feliz con SuperA, enamorada hasta las trancas y él con ella. La habrá llamado y escrito sms como 8 veces. Y yo, mientras ella hablaba y los niños veían el espectáculo infantil de Navidad, miraba de reojo mi móvil por si alguien me había escrito o llamado... Nada. ¡Qué asco! tengo muchas ganas de sonreír como A, pero no estoy sola en esto, B también tiene muchas ganas. Ella está viviendo fuera por trabajo, en parte todas queríamos que le saliera esa oportunidad para quitarse de vista al tonto del ex novio, pero ella está allí agobiada, es muy cariñosa y amigable y parece que la gente rehuye de eso. El caso es que no le está yendo como deseábamos y flaquea, se siente vulnerable y me da cosa de que vuelva a su ex, no es bueno para ella. C dice que nos lo montamos como el culo, que siempre nos quejamos: cuando tenemos novio sufrimos, cuando no tenemos también. Seremos eternas sufridoras. B ha pasado a la histeria: últimamente ya teme quedarse solterona cuando es más joven que nosotras y tiene 23 años. Lo que yo os diga, nos emparanoiamos. Menos mal que tenemos una buena balanza, C que nos muestra la parte más cruda de la realidad y A que nos enseña qué bonito es el amor y nos confirma que existen las medias naranjas. D nos deja claro que el estilo de vida Cuéntame aún existe.

Mirando ropa para fin de Año, he podido comprobar cómo A está más delgada y yo más gorda que antes. Ella no se ha mostrado muy efusiva (yo creo que para que yo no me sintiera mal) pero es que la jodida perra creó el evento en facebook para ponerse a régimen y lo había roto para la hora de la cena. Se ha pasado medio puente haciendo muffins, tartas y galletas y ha comido como una bestia. ¿Y yo qué? ¡ya no sé qué coño pasa con mi cuerpo! de modo que me pongo mala, tres días arrastrándome por la casa casi sin comer, a base de manzanillas, zumo de naranja y caldo de pollo ¿¿¿y encima engordo??? ya no pienso pasar más hambre, almuerzo ultra sano ya que en casa de mi jefa la comida está << nutricionalmente equilibrada para que aporte todos los minerales, vitaminas y nutrientes necesarios para el crecimiento de los niños evitando las grasas>> traduciendo: purés de verdura, pescado hervido y pollo a la plancha, vamos. Por la noche pico algo, pero tampoco me paso comiendo (la pizza del otro día fue una excepción) ¿cómo he resuelto mis kilos de más? con un vestido muy mono que me ha encontrado A, es de seda, rosa maquillaje, suelto, no es de vuelo, pero tampoco es a la caída. Me ha hecho comprarme unas medias negras muy tupidas y unos pendientes muy bonitos. Hala, look de fin de año. Ha tenido tesón la jodía, porque yo no paraba de repetirle que ni me veía con vestido, y menos rosa claro ( casi soy monocromática del negro) Pero Miguel se ha puesto de su parte, me ha dicho guapa y ha sido quien me ha terminado de convencer. Debo tener presente que no puedo hacerme ilusiones de ligar viniendo el piropo de un párvulo. El vestido es bastante parecido a este, pero en satén y quizás con un rosa algo más intenso. 

¿Qué os parece? 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Con ganas de volver a mi ritmo diario

Hoy me encuentro mucho mejor que ayer, gracias por acordaros de mí. Aunque sigo algo "tocada" tengo ganas de volver a trabajar mañana. No sé si es bueno o malo: podría ser que tengo el mejor trabajo del mundo o que mi vida personal es tan aburrida que prefiero hacer cualquier cosa por evitarla. Anoche me tragué Narnia y cada vez que salían los protagonistas me acordaba de mi niños, de cómo lo estarían pasando; así que esta mañana les he llamado al móvil de mi jefa y se han puesto a gritarme por teléfono (significa que también se alegran de hablar conmigo). Lo cierto es que no me puedo quejar, tengo un trabajo precioso que no imaginé nunca cuando estudié Empresariales. Pero a día de hoy no lo cambio, mis jefes son muy buenas personas, tienen mucha consideración conmigo, me tratan de tú a tú, me hacen buenos regalos y han demostrado que me aprecian tanto como yo a ellos y casi tanto como yo quiero a sus hijos.


Ayer no hice nada más que dormitar, A, B y C me insistieron en que las avisara si necesitaba algo, pero ya les dije (aparte de darles las gracias) que sólo era un catarro aunque tuviera cara de moribunda. Pensándolo bien, yo no es que tenga un color bonito de piel. A por ejemplo, tiene una tez muy blanca (coge unos rebotes de aupa en verano porque no se pone morena) sin embargo, a penas se echa un poco de brillo de labios y tiene  una piel resplandeciente, es rosada, luminosa , como si tuviera el foco de un anuncio, vamos. B creo recordar que tiene un tono natural con ojeras y algo verdoso, pero puede deberse a que siempre va maquillada. No me acuerdo de haberla visto nunca sin maquillar ¡tiene unos estuches de pintura que parece que ha robado Sephora! C se pinta poco, pero tiene un tono de piel algo moreno, así que no tiene mal color. Yo tengo la piel algo grasa, el pelo excesivamente liso, me lo tengo que lavar todos los días porque siendo tan liso se me ensucia muy pronto, pero me suelo pintar los ojos con sombras. Ayer ninguna sombra del universo hubiera arreglado mi cara, ni ganas. Hoy estoy esperando a que al señor tiempo le de la gana de dejar de llover, tengo mil cosas por lavar, como no deje de llover voy a tener que ir a comprar bragas porque casi no me quedan. Esta tarde voy a casa de D, van a poner el Belén con los pequeños y quieren que esté allí para merendar, así que ya os contaré mañana mi vuelta al cole. ¡Feliz día a las Inmaculadas y Conchis! Un besito y gracias por leerme.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Que no me falten pañuelos

Cuando me desperté esta mañana, lo primero que sentí era que tenía todas las sábanas revueltas, me pesaba la cabeza como si tuviera un casco y notaba la garganta rasposa y seca de haberla tenido abierta toda la noche; lo siguiente fue darme cuenta del frío que tenía en un pie, recuerdo haber perdido el calcetín en la cama, a mitad de la noche y medio dormida, buscarlo con el propio pie, sin mucho éxito. Me he levantado, he sacado otro calcetín (más gordo) del cajón y me lo he puesto con mucho trabajo, tenía unas agujetas muy extrañas por el cuello... ay Marina, ¡que te has puesto mala! y cuando fui a respirar por la nariz no podía: estaba completamente atascada. Un show. Me picaban los ojos como si tuviera arena en ellos, así que casi dormida me fui a la cocina, me hice una manzanilla, un Vincigrip y de vuelta a la cama. 

Abrí los ojos de nuevo cuando sonó el timbre de la puerta. No estoy muy acostumbrada, así que primero pensé que era el del vecino, pero como siguió sonando un poco más a pesar de tener los oídos taponados, concluí que era el mío. ¿pero quién será? Son las 4 de la tarde...
- Hola? con una voz que parecía de hombre y completamente gangosa
- ¿Marina? somos nosotras!
La que hablaba era B, por lo que supuse que en el "nosotras" incluía a A. Ay mi cabeza! 

- Guapaaa ,la voz enérgica de B me taladraba la cabeza...
- Shhh, habla más bajo, que vaya cara que tiene la pobre. Te hemos sacado de la cama, no?
- No pasa nada...
- ¿Cómo que no pasa nada? Ya te vale a ti, eh? podías llamar para que vengamos a cuidarte, menos mal que me adelanté. Como no has cogido el móvil en todo el fin de semana, no he podido invitarte a la cenita del sábado ni a la merienda de ayer en el piso, y por eso te traigo la merienda a casa. Creo que te va a venir bien, en cuanto he hablado con B ha dicho que soy muy cursi, y se ha apuntado a la merienda, por ese orden.

A traía un termo pequeño metálico de Starbucks (regalo para ella de SuperA) lleno de chocolate a la canela que había hecho ella, así como unas magdalenas de zanahoria y unas galletas de calabaza con piñones: sabe que ¡me encanta cómo las hace! B mientras tanto había rebuscado entre las cajas un calefactor para el salón (¡ni eso había sacado!) y una mantita para mí. Yo estaba fafal, pero reconozco que después de su visita me encontré mejor. Son geniales, ellas y el chocolate a la taza con canela de A y sus magdalenas que aún ¡estaban tibias! La pobre en cuanto las sacó del horno las trajo para que las probara yo. No sé ni dónde dejé el móvil, así que después de que me llamaran las dos (cada una con su móvil) y buscar el sonido en vibración, han descubierto que estaba en el bolsillo interno del plumas (lo llevé el viernes al pub) Las dos querían quedarse a cuidarme, a su estilo: 
B, "un yogur, un cola cao caliente, vemos juntitas una peli..."
A, "te preparo una bañera bien caliente mientras que se hace el caldo, un analgésico y a sudar a la cama!"
Sólo he conseguido que se vayan tras haberme dado un buen baño ( me ha sentado de lujo) y B haya ido a la farmacia a por más munición. Y cuando he vuelto a la cama, estaba hecha y estaba templada con una bolsa de agua caliente. Hay que joderse: llevaba un montón de años queriendo tener una cama de matrimonio, como sale en las películas, para traerme a ligues a la casa, etc... y ahora lo único que he conseguido es no entrar nunca en calor con una cama tan grande y ¡tan vacía!, pero después de escribiros me acuesto más tranquila y feliz: tengo unas amigas estupendas que me quieren y me cuidan como nadie.    

Gracias a todos por leerme, ahora voy a dormirme otra vez y esperar que mañana me encuentre mejor.